La banda sonora de “The Magnificent Seven”, de James Horner y Simon Franglen, propone un dilema interesante y peliagudo para fans del desaparecido compositor americano; casi toda la obra rezuma el sabor y personalidad de Horner, pero su configuración definitiva, alumbrada meses después de su fallecimiento, indican que es la mano de Franglen la responsable del acabado final. Horner dejó escritas -es lógico suponer- ideas, piezas, motivos o temas a los que ahora Franglen ha dado forma. Pero la forma adquirida es casi exacta a la que nos llegaba en las obras que el desaparecido músico entregaba en vida. Caso similar al de la banda sonora de “Back to Gaya” de Michael Kamen.

Las referencias a pasados trabajos de Horner son -como era de esperarse- numerosas; las voces y percusiones de la banda sonora de “Legends of the Fall” (1993) y su celebrada pista “Revenge” nada más arrancar la obra con “Rose Creek Opression” (incluso algo de los metales reberverados de “Battle Beyond the Stars” (1980), película cuyo título en algunos países fue -serendipia- “Los Siete Magníficos del Espacio”, se cuela en esta pista), y luego en “Takedown”, el motivo de amenaza de Rachmaninov -“parabará”- en “Light the Fuse”, las palmadas rítmicas de “The Mask of Zorro” (1998) en “Robicheaux Reunion” o las flautas amerindias de “Thunderheart” (1992) combinadas con el teclado solitario de “House of Cards” (1993) en “Red Harvest”. Pero no todo es desdeñable, destacando momentos de agradable y elaborada construcción como “Magic Trick”, una familiar sonoridad dramática en “So far so good”, heroicas intervenciones del sencillo pero efectivo tema central en “Pacing the Town” y “Faraday´s Ride”, la intensidad ominosa de “Home Sacrifice”, la acción estructurada de “The Darkest Hour” o el final grandilocuente, con base rítmica cómplice, de “Seven Riders”.

Más obra de Franglen, por lo impersonal y cercano a Zimmer, parecen pasajes como “Seven Angels of Vengeance”, que presenta el reconocible motivo principal de lirismo hornerniano avanzado su desarrollo, o “Volcano Springs” con su conato de scherzo americano rememorando -muy lejanamente- a Elmer Bernstein. Pasajes incidentales sin demasiado interés como “Street Slaughter”, “Devil in the Church”, “Chisolm Enrolled” o “Sheriff Demoted” engordan la edición discográfica sin aportar demasiado. Es por ello que la banda sonora de “The Magnificent Seven”, de James Horner y Simon Franglen, suponga más un nostálgico repaso póstumo por unos reciclados lugares comunes específicos y añorados, que una creación musical de auténtica consistencia.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.