La banda sonora de “The Monster Squad” (1987), de Bruce Broughton, arranca acompañando la única secuencia digna de esta irrisoria película a caballo entre el pastiche juvenil adolescente (tipo “The Goonies”, dos años anterior) y el homenaje a las películas de monstruos de la Universal, la apertura del film en “Main Title; The Van Helsing Prologue”. Se trata de extenso corte que presenta el motivo central, una fanfarria oscura de cuatro notas repetida en una segunda frase con variación sobre ostinato y acompañamiento de figuras para cuerdas que recuerdan, al igual que el tema, la esencia musical de Herman Stein o Hans J. Salter (en un sentido guiño a los compositores de los films del género al que hace referencia). Acto seguido a completarse el tema con sugerentes arabescos en los violines, aparece un sincopado fragmento de acción inconfundible, que se intercala con la aparición de un nuevo leit-motiv identificado con un angelical coro femenino y que sirve como oposición luminosa con su melodía y orquestación a la oscuridad dominante.

Momentos de suspense y acción tan breves como poderosos hacen su aparición en “Bat in the Hold”, “Let it Begin” o “Monster Music”, con ideas que se irán desarrollando hasta alcanzar estallidos épicos de terror como “Class Reunion” o soberbios pasajes descriptivos, donde la arrolladora personalidad musical de Brougthon se aprecia en todo su esplendor, como “Mr. Alucard; Making Plans” y “At the Mansion; On All Sides”. La vertiente dulce y amable de la partitura surge con un delicado y sencillo tema lírico que hace su primera aparición en “Phoebe Meets Frank” y que más tarde se retomará con mayor protagonismo en “Walking Dead Guy” o “Scary Mask”. Por otro lado el músico no consigue escapar del yugo estético de la época en las pistas “At Phil´s”, “Phil´s #1” y “Phil´s #2”, en las usa sintetizadores y ritmos pop desfasados. La reaparición del tema del amuleto en “Recovering the Amulet” y el bloque “At Sean´s House; The Vampire Killed; Kill a Woman”, todo un compendio de la elegancia, robustez arquitectónica y polifonía, encarrilan de nuevo el trabajo hacia el terreno sinfónico, que culmina con el tour de force “Phoebe and the Count; The Final Vortex & Finale”, un fastuoso recorrido de casi diez minutos donde todos los temas suenan en sus mejores y más espectaculares versiones. Es por su energía y personalidad estética, que la banda sonora de “The Monster Squad” de Bruce Broughton sea una pequeña joya a reivindicar.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.