La banda sonora de “The Post”, de John Williams, acompaña con precisión y economía de medios el regreso al buen cine de Steven Spielberg, que en los últimos años parecía más interesado en la forma que en el fondo de sus narraciones. Ahora Williams vuelve a insuflarle vida interior al lenguaje expositivo de Spielberg y lo hace sin excesos ni elementos llamativos de ninguna clase. Este trabajo supone el número 28 entre músico y director, que tras 45 años de colaboración conjunta, ya van de la mano con un nivel de entendimiento excelso. La propia elección de la cantidad de música y las entradas (spotting) en las que la cinta necesita partitura original (o diegética), deviene con “The Post” en un manual cinematográfico de ajuste y contención. Decir lo apropiado en el momento justo con sentido emocional, semántico y narrativo, es una cualidad virtuosa en la que Williams y Spielberg tienen pocos rivales hoy día.

El trabajo arranca con el motivo central presentado en “The Papers”, que dominará la aportación incidental con una forma nerviosa en la aplicación de sus seis notas en los teclados, recordando la pulsión obsesiva de “Munich” o las figuras huidizas de “Minorirty Report”. La conjugación polifónica de este motivo con cuerdas, metales, percusión y efectos electrónicos (que retrotraen a “Sleepers” y -no por casualidad- a “Nixon”), hace de su presencia un motivo constante de inquietud y desasosiego, como así ocurrirá en “Scanning the Papers”. Por su parte “The Presses Roll” propone un nuevo motivo, espejo del inicial, con una nota menos, y de comienzo familiar (mismo arranque rítmico que la danza de “The Witches of Eastwick”), que se convierte en una idea más prominente y enérgica, un empuje constante hacia delante, con coda noble para metales. Esta idea vuelve en “Setting the Type” con interludio reflexivo para cuerda.

“Nixon´s Order”, más lúgubre, plantea las zonas grises del poder y su cuestionabilidad, con un pasaje ominoso tamizado por un solitario piano. “The Oak Room, 1971” y “Two Martiny Lunch”, proponen sendos momentos diégeticos para un cálido y exquisito cóctel jazzístico de piano. “Mother and Daughter” es una bellísima melodía para piano, madera y cuerda, de calado williamsiano inconfundible. Uno de los mejores momentos del trabajo y signo del talento perenne de un genio de la música. El clímax, formado por “Deciding to Publish”, un crescendo de milimétrica intensidad evolutiva, y la extensa pista final “The Court´s Decision and End Credits”, con todos los motivos expuestos en sus mejores versiones y una rendición lírica final arrebatadora, hace de la banda sonora de “The Post”, de John Williams, un ejemplo de equilibrio y aplicación, con momentos musicales magníficos que engrandecen y dan sentido al film. La máxima aspiración de la música de cine.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.