La banda sonora de “The Presidio” (1988), de Bruce Broughton, arranca con un tema central (“Main Title”) para piano y cuerda acompañado de fúnebres campanas, anunciando el misterio de la película con milimétrica precisión, mientras que su poso dramático es sugerido por la trompeta solista que ejecuta la sencilla y noble melodía principal, que a la postre servirá como base para el tema de amor “Donna & Jay”, con una sutil y elegante variación romántica. El músico aporta fantásticos temas de acción como “Car Chase” y “Chinatown Chase” de trepidante ritmo y brillante polifonía. Cada pasaje encierra la sabiduría musical de un compositor inspirado, culminando dicho talento en los pasajes de suspense, donde Broughton demuestra ser uno de los grandes, destacando “Tailing Spota”, ejemplo de virtuosismo musical y acompañamiento audiovisual que raya la perfección.

La secuencia final es igualmente destacable y se incluye en el extenso corte “Waterhouse Fight”, que mezcla el suspense y la acción de forma magistral. En el mismo se pueden apreciar las inconfundibles percusiones y agresivos ritmos de músico americano. El epílogo con los créditos finales, donde se ejecuta una romántica y cálida rendición del tema central de forma optimista, es un broche de oro para una partitura de otros tiempos, una creación con personalidad propia, quizás algo deslucida en algunos breves instantes por los sintetizadores y ritmos electrónicos de la época (no olvidemos que estamos a finales de los ochenta) identificables en el corte “Sgt. Garfield/Follow Me” o de forma más discreta en “Car Chase”, que se han quedado algo desfasados. Pese a ellos, la banda sonora de “The Presidio” de Bruce Broughton permanece como un exquisito y robusto trabajo, enésima muestra del enorme talento de su compositor.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.