La banda sonora de “The Promise”, de Gabriel Yared, supone un agridulce ejemplo de la labor profesional del compositor libanés en nuestros días. Primero debemos mostrar alegría por el hecho de que un músico de su talento y capacidad siga encontrando huecos comerciales de amplio espectro (una producción internacional protagonizada por Christian Bale y Oscar Isaac) en los que puede sobresalir por encima de muchos otros con su música. Pero también denotamos una pequeña decepción en el resultado sonoro, más comedido y acorde a los cánones actuales poco intrusivos y sin profundidad en el ámbito emocional, registro en el que el compositor siempre ha destacado. La firma de Yared está impresa en la partitura desde el comienzo, con su romántico y melancólico tema central, “Voyage to Constantinople”, de suaves cadencias para viento y cuerda, así como su lánguida versión para piano en “Promenade” y estática sostenida en “Ana Invites Michael”. Pero pronto se introducen ideas ambientales acomodaticias para sintetizadores como “Exodus”, que Yared intenta decorar con elementos acústicos como el duduk, y convierte en una agresiva intervención orquestal algo impostada.

La mencionada flauta armenia, el duduk, protagoniza uno de los momentos destacados en “Labor Camp”, de evocadora desolación. Sin embargo la escasa entidad de pasajes como “Way Home” de nuevo con tibias ideas electrónicas, o el bajo perfil de otros como el extenso “Ana and Michael”, que añade coros y voz solista sin llegar a brillar, e introduce un motivo para maderas quebrado y huidizo (que recuerda a “Unfaithful” de Jan A. P. Kaczmarek), suponen pocos alicientes en el recorrido, que se salva por las buenas formas dramáticas de Yared en pistas como “Confession”, donde el violonchelo arranca algo de sentimiento. Sin embargo, siguiendo con las directrices del leve subrayado emocional, pistas como “Leaving Refugee Camp” o “Massacre” acaban por caer en la vacuidad. Otros más estimulantes como “Going up the Mountain” (con ecos al tema “Across the Mountains” de la banda sonora de “Alexander” de Vangelis y algo de “Novecento” de Ennio Morricone) insuflan un mínimo de peso específico al conjunto, hasta que al final, el músico se redime en “Mourning” con una exquisita y apasionada versión del tema central con todo el sabor que le ha faltado durante el resto del trabajo. Es por ello que la banda sonora de “The Promise”, de Gabriel Yared, sea a partes iguales una pequeña alegría y una pequeña decepción.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.