Un tema ascendente de dos notas levemente fanfárrico, de aire noble, regio y aristocrático para metales y percusión, seguido de un acorde para clavicordio y la repetición del tema para suave y elegante cuerda, abre la banda sonora de “The Queen” de Alexandre Desplat. Este tema recuerda en su orquestación, en especial en sus recursos percusivos y los apuntes de la sección de viento, a la brillante composición del mismo autor para la soberbia partitura de “Birth”, sin duda una de sus obras más audaces e interesantes, cinematográficamente hablando. Con el uso, habitual en el compositor, de la celesta se desarrollan los dos siguientes cortes, el primero “Hills of Scotland” un delicado scherzo de cadencia morriconiana y melodía interpretada por la flauta, y el segundo “People´s Princess I” un magnífico pasaje rítmico con punteo de mandolina en el que se van enredando florituras en el viento junto al piano y de nuevo el clavicordio, culminando un tema tan bien estructurado como orquestado y resuelto.

Desplat acudirá a la orquestación expuesta dichos pasajes para ir desgranando una obra cuidada y exquisita con ocasionales variaciones de las melodías más importantes, como en “H.R.H.”, donde vuelve a aparecer el motivo de la reina, en “The Stag”, donde de forma dramática e intensa surge el pasaje cortesano que apareció en el scherzo inicial y “People´s Princess II”, estupenda revisitación del tema de la princesa. Se añaden otros momentos más lúgubres como el dramático “Mourning” con la percusión como solemne y fúnebre voz del drama o el juego de arpa, celesta, pizzicatos y cuerda de “Elisabeth & Tony”. El compositor exprime maravillosamente las posibilidades de un film que, a priori, poco juego parecía poder dar en su apartado musical.

Cortes hermosos y contemplativos como “River of Sorrow” o más intensos en su empleo de la cuerda, como “The Queen Drives”, completan una audición que se hace corta pese al repetido uso de algunos temas y que culmina en el recorrido final de “Queen of Hearts”, una pieza que resume todas las virtudes melódicas de este trabajo, así como el saber hacer orquestal de su creador. Primera nominación al Oscar para el músico parisino, la banda sonora de “The Queen” de Alexandre Desplat inauguró una fructifera relación artística con Stephen Frears que todavía se mantiene, como así demuestra su delicioso trabajo para “Philomena“.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.