La cara oculta de…Miklós Rózsa. Músico de fama mundial, el húngaro Miklós Rózsa, no solo será recordado por sus oscarizadas creaciones para el cine épico, péplums incluidos (“Ben-Hur”, (1959)), o de aventuras (“Jungle Book”, (1942)), sino también por sus imponentes partituras para el cine negro (“The Asphalt Jungle”, (1950)), género cinematográfico que tuvo durante la primera mitad del siglo XX su época dorada. “The Red House”, dirigida por Delmer Daves y protagonizada por un majestuoso Edward G. Robinson, podría incluirse dentro de este género, eso sí, teniendo en cuenta que no es más que un sencillo mcguffin. Rodada con poco presupuesto, “The Red House”, supuso una nueva incursión de Rózsa en las inquietantes y oscuras aguas del género creando una de sus partituras más inspiradas.

La película habla sobre un hombre obsesionado con una mujer muerta. Narra la extraña relación entre un padre atormentado y su joven hija. Habla del aislamiento que lleva a la joven a explorar el mundo que le rodea teniendo como punto de partida el descubrimiento de la enigmática Casa Roja. Habla del amor no correspondido, y por supuesto, de cómo esa extrema y conflictiva situación le permite descubrir la verdad sobre su auténtica familia.

La cara oculta de Miklós Rózsa constata que la obra de este genio del este no solo se circunscribió a sus imponentes partituras épicas, como casi todo el mundo conoce, sino que deambulo con paso firme por otros géneros de menor calado económico que en la época dorada del cine se atrevían a cultivar los grandes maestros de la música cinematográfica. Títulos tan sugerentes como “The Asphalt Jungle”, “Providence” o “The Red House” demuestran que su creatividad no tenía límites.

La partitura para esta modesta producción de la United Artists es un compendio de las mejores virtudes del músico, un collage musical que muestra la gran versatilidad de uno de los grandes genios de la música moderna. La Casa Roja de Rózsa tiene el misterio, el amor y el drama que toda buena historia de cine negro necesita para su desarrollo.

El Sótano

Inquietante… Esa es la palabra que define el inicio “Main Title and Narration” de la historia. Una voz en off introduce esta dramática melodía, oscura y misteriosa, que apoyada en la fuerza de la cuerda anticipa con habilidad los terribles acontecimientos, y es que algo aterrador va a suceder. Este inteligente recurso narrativo usado por Rózsa de un modo premeditado (“Oxhead Wood Mystery”) alerta al espectador mostrándole el camino por el que debe transitar. La música “Screams in the night” se anticipa a las imágenes condicionando al espectador que acabará asociando esta idea con la parte misteriosa de la historia. Rózsa utiliza la voz –un viento amenazador- como elemento transmisor de los misteriosos acontecimientos. Estamos ante el leitmotiv principal de “The Red House”.

Primera Planta

Inocente… Las cosas no son lo que parecen, al menos a primera vista. Rózsa descubre a través de una bucólica melodía “The Morgan Farm”, descriptiva y preciosista impresión de las costumbres rurales- la idílica y sencilla vida de un pueblo de la américa profunda donde la costumbre siempre suele ser la norma. La  melodía “The Barn”, campestre y luminosa se entrelaza con el leitmotiv principal de “The Red House” ofreciendo al espectador un interesante juego emocional que completa la percepción global de la historia. A medida que se suceden los acontecimientos la música se torna más oscura, “Pete Threatens Meg”, más dramática, utilizando los graves de la cuerda y los vientos para acentuar esta situación.

El Ático

Intensa…La historia de amor que envuelve a La Casa Roja se desarrolla en dos planos narrativos muy distintos, por un lado, el amor inocente de la joven protagonista, una platónica relación que Rózsa resuelve a través de una cándida melodía donde la voz del oboe inicia un hermoso canto pastoral, “The new hired hand”, que el músico relaciona con la idílica vida de su familia. Por otro, el amor trágico “Crossing the stream” que siempre acompaña a las clásicas historias del género, un amor fatal que utiliza los crescendos de la cuerda para dibujar la tensión del inevitable desenlace, y es que Rózsa sabía cómo terminar las historias.

“Ben-Hur”, “Quo Vadis” o “King of Kings” son clásicos de la música cinematográfica, pero  “The Asphalt Jungle” o “The Red House” también lo son, sin duda…

Reseña de Antonio Pardo Larrosa.