La banda sonora de “The Uninvited” (2009) de Christopher Young bascula entre la reiteración de los patrones habituales del músico, tan solventes como fácilmente reconocibles y destellos de maestría que por desgracia no se extienden al conjunto del trabajo sin por ello desmerecerlo en absoluto. Se trata de una partitura seria y esforzada que bordea por momentos el cliché de lo previsible. Parte de un tema central con esa inconfundible y suave cadencia rítmica youngiana con resonancias de vals, que sirve de base a una melodía coral femenina sencilla y oscilante, arropada por ténebres cuerdas que retomarán el leit-motiv más intensamente, anunciando con gravedad lo que antes se ha susurrado; un acierto narrativo y una auténtica declaración de intenciones de Young. La estructura cíclica de este tipo de piezas sugieren ideas y ecos de fragmentos que luego habrán de resolverse. Recurso que lejos de resultar agotado sigue funcionando tanto a escala cinematográfica como musical.

Las convenciones habituales del género se visitarán pulcra y sólidamente, sin alardes ni efectismos, desde el piano misterioso de “Twice Told Tales” construyendo un nuevo tema cuasi-romántico que volverá a aparecer en “Pairs in Love”, a los efectos orquestales y corales atmosféricos con golpes de efecto de “I´m at a Party” o “The Screaming Bell”. Asimismo, Young nos regala un scherzo de tintes trágicos en el breve pero hermoso “Glass Act” y momentos de gran tensión emocional in crescendo con “Terror on the Water”, “Working Dreams” y “What Have You Done?”. Los estallidos de cuerda típicos del compositor surgen en “Bloody Milk”, las variaciones de orquestación sobre el tema central en “Twin Nightmares” y en el resumen circular final de “Tale of Two Sisters”. No obstante, el corte más destacado es sin duda “Cry of Love”, un extenso fragmento con violentas y fantasmagóricas intervenciones vocales, deudor de la pasión del músico por Ligeti, PendereckiLutoslawski, seguido del único momento de acción de la partitura en “A Dance with No one”, una pieza contundente de obsesivo y pulsátil ritmo sostenido, haciendo de la banda sonora de “The Uninvited” de Christopher Young una habilidosa reinterpretación de los códigos y manierismos habituales del compositor.

Reseña Ignacio Garrido Muñoz.