Solo junto a su director de confianza Alan Silvestri podía, en el 2015 y a sus 65 años de edad, recuperar su firma personal aportando la misma estética sonora por la que fue encumbrado en Hollywood a mitad de los años 80 gracias a su colaboración con ese realizador: Robert Zemeckis. Tras cumplirse 30 años de aquel título mágico que los lanzó al merecido estrellato, “Back to the Future” (1985), el binomio del entretenimiento hollywoodiense más aventajado tras la pareja clásica Williams/Spielberg, retoma sus señas de identidad con un trabajo en el que sorprende el tono musical adoptado, por idiomático y de una expresividad narrativa tan clásica.

La banda sonora de “The Walk” de Alan Silvestri propone, en consonancia con las imágenes y el relato que ilustra, un viaje al pasado en el que se le nota cómodo. El tema central de inmediata aparición en el corte “Pourquoi?”, para teclado y suaves líneas melódicas es una continuación de sus ideas principales para “Contact” o “Cosmos: A Spacetime Odissey“, donde la grandeza de las empresas descritas se abordan desde la sencillez y el espíritu optimista. Se desarrollará plenamente en el extenso corte “The Walk” y durante el epílogo final. Aunque el tour de force donde el tema hará aparición es la extensa pista “I feel thankful”, que arranca con la archivonocida melodía “Para Elisa” de Beethoven y se desliza hacia la acción sincopada, el jazz y el tono circense desenfadado.

Sin embargo Silvestri conjuga con ingenio y cierta creatividad el recurrente tema primario con pasajes que aportan colorido al conjunto, como el jazz ligero de “Young Philippe” o los aires circenses localistas de “Two Loves” (que esboza un sencillo y fugaz motivo de amor para madera) y el acordeón en “The Towers of Notre Dame”. El combo funky-jazzístico newyorkino setentero a lo David Shire lo encontramos en “Spy Work” y el aparato electrónico surge con solemnidad en “It’s something beautiful” y ominoso crescendo orquestal en “Full of Doubts”, mientras los pasajes más sinfónicos se despliegan en “Time Passes” y de forma juguetona en “The Arrow” con cuerda cinética y metales de firma inconfundible, quedando rematada esta vertiente con la urgencia y agresividad percusiva de “They want to kill you”.

La banda sonora de “The Walk” de Alan Silvestri es por lo tanto un trabajo agradable y esforzado que nos hace sonreir más por el tiempo pasado que evoca que por la brillantez de las ideas que despliega, pero sirve para afianzar la idea de que los viejos rockeros (músicos de cine en este caso) nunca mueren, solo se aletargan hasta alcanzar pastos más verdes.