La banda sonora de “The Wolverine”, de Marco Beltrami, supone un paso adelante respecto a la partitura inicial de la saga dedicada en exclusiva al mutante canadiense Logan, obra de Harry Gregson-Williams. Donde el inglés se limitaba a acompañar funcionalmente las imágenes, de forma clónica e impersonal a base de electrónica y estruendo rítmico, Beltrami propone un trabajo algo más pintoresco y elaborado, sin llegar por ello a destacar especialmente, pero logrando al menos cierta ambientación acorde al localismo japonés de la propuesta cinematográfica y pinceladas de orquestación interesante. Poca cosa, pero más que la nadería previa.

Primero parte de una gradación de intensidad que se echa en falta, en general, dentro del mainstream -quizás que el realizador sea un discreto artesano como James Mangold, que cuida el apartado sonoro de sus películas, tenga algo que ver-, haciendo de un suave  lirismo crepuscular para cuerda (“A Walk in the Woods”, “Euthanasia”) la seña de identidad del primer acto de la cinta. El salto geográfico a Japón conlleva la integración de la mencionada orquestación exótica (taikos, campanas, percusiones variadas), y aporta el primer pasaje de acción neta bien entrado el metraje con la pista “Funeral Fight”, seguido de su continuación directa en “Bullet Train”. El dramatismo y la propulsión crecen con “Ninja Quiet” y “Katana Surgery”, para alcanzar su máxima intensidad en “Silver Samurai” y “Sword of Vengeance”. Ninguno de ellos especialmente inspirados, pero construidos con aceptable nitidez en su desarrollo.

El motivo asociado al protagonista aparece de forma destacada por primera vez en “Logan´s Run”, y se amplifican sus posibilidades en “The Wolverine”. Se trata de una idea sencilla a modo de crescendo, de aire noble y heroico. Su mejor versión se completa en “Where to?” con pegadiza percusión, y su sencillez se complementa con la delicadeza dedicada al personaje femenino, que queda subrayado por una contenida cuerda en “Goodbye Mariko”. Su mínima intrusión emocional y escasa importancia narrativa, no son óbice para olvidar la correcta construcción formal de la banda sonora de “The Wolverine”, de Marco Beltrami, que cumple con su cometido audiovisual de forma digna, aunque sin ningún mérito destacable fuera de las imágenes a las que acompaña.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.