La banda sonora de “Thor: Ragnarok”, de Mark Mothersbaugh, amplifica notablemente el espectro musical de la saga Marvel dedicada en exclusiva al dios del trueno. Tras las poco destacables aportaciones sonoras de Patrick Doyle y Brian Tyler a las aventuras del personaje, el nuevo realizador de esta tercera entrega, el neozelandés Taika Waititi, ha contado con un compositor que a priori se sale por la tangente de los parámetros Disney para con el universo heroico en curso; Mark Mothersbaugh. Un músico proveniente del pop (fue miembro fundador del rocambolesco grupo Devo) algo peculiar dentro de la industria de cine americana, al haber colaborado en cintas independientes en el grueso de su carrera audiovisual (comenzó siendo el autor de confianza para Wes Anderson en “Rushmore”, “The Royal Tennenbaums” o “Life Acuatic”) y que últimamente ha puesto música al mundo de Lego en pantalla grande. Su participación en una franquicia marvelita resulta atípica e inesperada, pero también refrescante y convincente, nueva muestra más de que su talento iconoclasta es capaz de estar a la altura de cualquier reto cinematográfico.

El arranque con la extensa pista “Ragnarok Suite”, sienta las bases temáticas y ofrece cierta continuidad en el sonido Marvel, con un tema fanfárrico inicial y voz solista posterior de carácter épico, sostenida por cuerdas cinéticas y exultante coda. Pero acto seguido comienza a integrar pinceladas más coloristas con unos marcados ritmos sintéticos de sonoridad ochentera que irán tomando mayor presencia según se desarrolle la partitura. El primer pasaje de acción, “Runnnig Short On Options”, deviene inicialmente en un similar ejercicio de acción percusiva y bombástica que se desliza hacia el verdadero objetivo conceptual de la obra en sus últimos compases y que explota en “Thor: Ragnarok” con una versión electro-sinfónica del tema principal, que en si mismo no tiene mayor relevancia (otro motivo heroico al uso) pero que adquiere auténtica entidad al llevarse al terreno de la fantasía retro, como así se confirma en “What Heroes Do”. “Weird Things Happen” usa clavicordio y parece sugerir la presencia giacchiniana del Doctor Extraño, mientras que “Twilight of the Gods” propone drama y desolación. El motivo de la villana, amenazante y en registros bajos -como no podía ser de otra manera- aparece en “Hela Vs. Asgard”, se convierte en una marcha desquiciada de extraños efectos sonoros finales.

Entonces comienza el espectáculo electrónico en pasajes como “Where Am I?”, cuyas referencias más cercanas bien podrían ser el “Tron Legacy” de Daft Punk o las dos temporadas de “Stranger Things” de Kyle Dixon y Michael Stein, siguiendo la estela de una nostálgica recuperación de sonoridades. Pero Mothersbaugh sabe llevar más allá de lo referencial su creación, haciendo de una auténtica sensación de maravilla el motor sensorial y emocional de pistas como “No One Escapes”, “Arena Fight”, “Flashback” o “The Revolution Has Begun”, que mezcladas con frenética orquesta y coros, convierte en auténticos delirios estéticos. Esto no le hace olvidarse de los instantes netamente sinfónicos, que desarrolla con elegancia en “Where´s the Sword”, “Devil´s Anus” y “Asgard is a People”. Aunque la diversión se dispare en la danza alienígena de “Parade”, el momento épico de “Saakar Chase” o las dos pistas finales; “Planet Saakar” y en especial “Grandmaster Jam Session” (con ecos a Devo). Esta alteración parcial de las convenciones sonoras del universo Marvel, hace de la banda sonora de “Thor: Ragnarok”, de Mark Mothersbaugh, un producto variado, simpático y de lo más entretenido, a incluirse entre las creaciones destacadas (“Ant-Man“, “Doctor Strange“) de la compañía.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.