La banda sonora de “Tomb Raider”, de Tom Holkenborg, bien pudiera ser su trabajo rechazado para la banda sonora de “Justice League”. Que a su vez bien pudiera ser un compendio de los retales y el material no usado por el músico en las bandas sonoras de “Mad Max: Fury Road“, “Divergent” o “Point Break”. Así de versátil se nos muestra el trabajo de este DJ reconvertido en compositor de cine bombástico y palomitero. De salvar un trabajo suyo, solo podríamos quedarnos con el placer culpable de la banda sonora de “The Dark Tower”, donde probablemente esperando plantar las ideas para una saga que no parece vaya a materializarse, Holkenborg al menos creaba una serie de motivos y texturas específicas para los distintos elementos de la trama, aportando además un resolutivo y emocionante tema central para el héroe. Nada de ese espejismo se repite en su aportación para la nueva versión cinematográfica de la heroína de videojuego Lara Croft. Y eso que no tenía más que repetir las ocurrencias resultonas de dicha obra. Pero opta por ahondar en las menos interesantes de las otras antes mencionadas.

Arranca con “Return to Croft Manor”, de forma ambiental y difusa, sin nada interesante que aportar en ocho aburridos minutos, que tendrán continuidad en “Remember This” con algo más de energía en la cuerda. El resto se mantiene básicamente en esa línea. Introduce algo de acción percusiva con elementos étnicos y electrónicos sin personalidad alguna en “The Bag” o “The Devil´s Sea”, para aportar la épica impostada basada en acordes grandilocuentes sin melodía que sostenga el artificio en pistas como “Path of Paternal Secrets” o “Becoming the Tomb Rider”. En una línea más abrasiva y atronadora si cabe se enmarcan pasajes como “Figure in the Night”, que al menos se molesta en conjugar cierta polifonía y alternar intensidades. Pero el diseño sonoro atmosférico de relleno no emocionalmente intrusivo copa el grueso del trabajo, haciendo de pistas como “Karakuri Wall” o “What Lies Underneath Yamatai”, auténticas losas auditivas. Todo ello hace de la banda sonora de “Tomb Raider”, de Tom Holkenborg, una creación de lo más inane, plúmbea y prescindible.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.