La banda sonora de “Transformers 5: The Last Knight”, de Steve Jablonsky, dura en su edición oficial 129 minutos. Y eso más que un dato es una actitud, sobre todo teniendo en cuenta el producto al que nos enfrentamos. Se trata de un ejercicio interminable de sonorización moderna, llevado a cabo por el responsable musical de toda la saga Transformers, un Steve Jablonsky que no ha evolucionado ni lo más mínimo en su estilo o aportación estética a las aventuras digitales de Michael Bay, limitándose a actualizar su software y a renovar sus citas o referencias a blockbusters más recientes. Todo lo dicho para la banda sonora de “Transformers 4: Age of Extinction“, vale perfectamente para “Transformers 5: The Last Knight”, clonado y estirado. En semejante armatoste sonoro, siempre podremos encontrar -por pura estadística- algún pasaje que resulte satisfactorio a algún nivel primario, como el engarzado celta de “Seglass Ni Tonday” o el uso de órgano y voz solista en “Cogman Sings”, pero no son sino briznas ocasionales en un conjunto predecible, aburrido y atronador.

Desde los plagios directos al Hans Zimmer de “Batman Begins” en pistas como “Vivian Follows Merlin” o “Claim the Staff”, hasta muchas otras referencias como el “Game of Thrones” de Ramin Djawadi, y el también televisivo Max Richter de “The Leftovers”, el Trevor Rabin de “Armageddon” o de nuevo Zimmer en “Inception” o “Pearl Harbor”, destaca la recuperación de pinceladas propias en “Your Voice”, “I Had my Moment” o “Calling All Autobots”, que suenan ahora casi a música celestial. Todo ello deviene en un frankenstein amorfo y desproporcionado del que se desconecta al poco de iniciar su escucha y que plantea un interesante dilema para el aficionado a la música de cine. Se trata de algo incognoscible para aquellos que tan solo alcanzan a entender la música de cine desde una perspectiva compositiva y no evolutiva. Para este sector no existe diferencia alguna entre trabajos como “Dunkirk” o “Transformers”, puesto que solo son capaces de escuchar ruido o diseño sonoro sintético en ambos casos. Pero la esencia conceptual de uno y otro no puede ser más opuesta, así como sus matices y detalles arquitectónicos -una buena película que acompañar también ayuda- separan el talento genial de Hans Zimmer, de la mediocridad banal de la banda sonora de “Transformers 5: The Last Knight”, de Steve Jablonsky.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.