La banda sonora de “Victoria & Abdul”, de Thomas Newman, recupera algo de la frescura y personalidad del compositor americano en trabajos como “Iron Lady” o incluso con más distancia -en todos los aspectos- de “Oscar & Lucinda”. También encontramos -por otro lado- en esta partitura la persistente sensación de bucle autorreferencial que planea sobre toda la reciente obra de Newman, en lo relativo a indefinición dramática sin desarrollo y la falta de una auténtica fuerza conceptual. Pero estas debilidades, intrínsecas a la labor contemporánea del músico, se ven superadas esta vez por su capacidad para perfilar mejor de lo habitual las formas y el acabado sonoro de este drama de época. Al contar la película con temática colonialista inglesa sobre la India, el sabor étnico de las bandas sonoras previas de Thomas Newman para “The Best Exotic Marigold Hotel” (2012) y “The Second Best Exotic Marigold Hotel” (2015), se impregna de modo notable sobre su escritura, pero sin llegar a aburrir con la vaguedad irregular de aquellas.

Newman arranca con una breve fanfarria de rancio abolengo en “Ceremonial Fanfare”, para pasar a la sonoridad india para percusión y metales de “Agra Gaol” (y luego en “Peacock Throne”), tan exótica como difuminada. La primera sorpresa del trabajo llega con “Civilization!”, una suerte de scherzo para cuerda salpicado de iniciales coros y adornado por un cuidado ejercicio de orquestación. Una pieza vivaracha y pegadiza que recuerda a los tiempos de “The Road to Perdition” (2002) y que tendrá ecos en fragmentos posteriores como “The Munshi Returns” o “Process Turn Bow Present”. La escritura inconfundible del músico para madera y cuerda aparece en “Quenelle with Regency Sauce, Etc…” como un florido ejercicio humorístico que tendrá continuidad en pistas como el conato de vals en “Jelly” o “Racialists”. El tono regio surge en piezas como “The Queen´s Gaze”, con clavicordio y coda coral mayestática, y el drama sostenido más genérico de teclados imprecisos domina pasajes como “The Wickedness of Children”, “Florence”, “Loch Muick” o “Resign to my Face” sin aportar nada destacable.

Sin embargo, Newman se aprecia mucho más esforzado en instantes líricos que si bien no llegan a cuajar rotundas melodías como antaño, si que logran cautivar en su autenticidad emocional, como son las construcciones para violines de “Glassalt Shiel” y maderas en “Unveiled”. A esto sumamos el tono cómico que subyace en la segunda fanfarria de “All the Riches of the Orient”, el intenso dramatismo de “Certified Insane”, la contenida belleza de “Banquet Hall of Eternity”, el clímax cuasi épico in crescendo de “The Empress of India”, así como la ligereza final de “Munshi Mania” y el cierre exótico de “Gain the Ocean (End Title)” dando por resultado una obra tan agradable como variada en su escucha aislada, incluso con sus debilidades intrínsecas. La banda sonora de “Victoria & Abdul”, de Thomas Newman, viene a consolidar la idea de que los grandes músicos siempre tienen algo que decir cuando las circunstancias fílmicas lo propician.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.