La asignación de Ramin Djawadi a la serie “Game of Thrones” le ha valido al músico el pasaporte hacia varias de las grandes aventuras épicas de la gran pantalla de los últimos años, como así demuestra sus trabajos para “Clash of Titans” (2010), “Pacific Rim” (2013), o ahora  la banda sonora de “Warcraft”. El famoso juego de Blizzard inspira un mundo mágico en la línea de Tolkien, pero mucho más centrado en los mamporros y los espadazos. El músico, fiel a su discreto pero apreciable estilo, utiliza sus armas habituales para describir los grandes frescos de acción con multitud de personajes, asignando motivos y temas con sencillez certera. Parte de una melodía central contundente y musculosa en la pista de mismo título que la película “Warcraft”, que propone una pseudo marcha para metales y percusión, con base rítmica cíclica y pegadiza de cierto aire primitivo y castrense. Un buen comienzo. Este tema le sirve a Djawadi para emplearlo en momentos clave de forma desconstruida como “Forest Ambush”, con interesantes juegos polirrítmicos o en “The Begining” sugiriendo aventura emocionante.

El compositor desgrana algunas sonoridades y motivos específicos dedicados a los personajes centrales, como en “Medivh”, un motivo de cinco notas misterioso y envolvente, “Lothar”, una elegía de aires heráldicos y nobles construida in crescendo, “Gul´Dan” un simple motivo ominoso que recuerda al tema de Isengard de “The Fellowship of the Ring” de Howard Shore. También se permite cierto lirismo bañado en orquestación étnica (flauta exótica) en la pista “Honor”, o en el delicado pasaje “Strong Bones”. Por descontado que la acción ocupa una parte significativa del trabajo, como ejemplifican las propulsivas pistas “Victory and Defeat”, “Two World Colliding”, “Whatever Happens” (que recuerda lejanamente a “Avatar” de James Horner) o el extenso compendio temático de “Llane´s Solution”. Su conclusión, primero dramática e intensa con la cuerda destacada en “Mak´Gora”, luego abiertamente épica con “For Azeroth”, completa la banda sonora de “Warcraft” de Ramin Djawadi con mayor fortuna y acierto (no se adueña del conjunto ningún síndrome de elefantiasis habitual en la mega producción hollywoodiense como la saturación electrónica o los coros a discreción) de los esperados.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.