La hermosa banda sonora de “Whale Rider” de Lisa Gerrard acompaña una reivindicable película que narra una historia de mitología y antropología mahorí, en la que su protagonista, la excepcional Keyra Castle Hughes interpreta a Paikea, una niña única descendiente de la familia responsable del liderazgo de los restos de una tribu de aborígenes neo zelandeses. La cantante ahonda en la creación de una sonoridad electrónica y etérea equiparable al sonido del océano o a la voz de las ballenas, una composición que si bien no está carente de elementos orquestales, si se vuelca en el trabajo sintetizado y mezclado con intervenciones vocales solistas, suyas o de coros tribales, que ofrecen toda la dimensión étnica necesaria así como el sentimiento de soledad e intimismo requerido. Gerrard opta por sumergirnos desde el principio con la corriente de un mundo submarino misterioso en el corte “Paikea Legend”, para arrastrarnos a sinuosos pasajes de percusión hipnótica como “Rejection” o momentos de poesía musical como “Biking Home”.

La progresión dramática se deja notar hacia la mitad de la partitura con la introducción de teclados solitarios y preciosistas que desarrollan un tema lánguido y ensoñador en “Suitcase”, así como voces solistas delicadas, íntimas e insondables como ecos desde el fondo del mar que asemejan a llamadas de las ballenas en “Reiputa”. Los pasajes más amenazadores se ilustran con unos sintetizadores lúgubres, de sonoridad oscura y cierta belleza trágica en el corte “Disappointed”, seguidos del maravilloso “Pai´s theme”, corte melancólico y ensoñador como una lenta caída hacia la profundidad del océano. Gerrard introduce entonces su fascinante voz en el fantasmagórico pasaje “Paikea´s Whale” y en el preciosista tema central desarrollado en “Empty water”. Los cantos corales y voces mahoríes se introducen de forma emocionante en “Waka in the Sky” y con profunda épica en la conclusión “Go Forward”.

La banda sonora de “Whale Rider” de Lisa Gerrard nos ofrece la posibilidad, poco habitual en la disciplina, de adquirir una creación atípica y original tanto para los seguidores de la cantante en su vertiente no cinematográfica -que la encontraran estimulante por su contenido melódico y lírico- como para los aficionados a la música de cine más abiertos a la experimentación electrónica atmosférica y ambiental, puesto que se trata de un portal hacia un mundo musical diferente y atractivo.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.