Las banda sonora de “Wilson”, de Jon Brion, recupera el talento iconoclasta, agridulce y delicado de uno de los compositores más personales del panorama americano moderno. Colaborador en las primeras cintas de Paul Thomas Anderson (“Magnolia” (1999) y “Punch Drunk Love” (2002) son bandas sonoras de Brion) antes de que el realizador se decantase por otro músico tan particular como es Jonny Greenwood, el autor de joyas como “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (2004) o “I Heart Huckabees” (2004), cayó en tierra de nadie durante una temporada, sobreviviendo entre comedias mediocres (“The Break-Up” (2006), “Step Brothers” (2008) o “The Other Guys” (2010) entre otras) con alguna pincelada de estilo como “ParaNorman” (2012), hasta recuperar el pulso con este nuevo trabajo para “Wilson”, adaptación de la novela gráfica de Daniel Clowes -con guión del propio autor- que dirige Craig Johnson y protagoniza Woody Harrelson.

Las herramientas de Brion les serán familiares a cualquier conocedor de su obra previa, pero le pueden resultar desconcertantes al neofito. El suyo es un trabajo instrumental, detallista, psicológico, pero también sensible y directo, casi infantil en su aproximación conceptual. Arranca con “Wilson Awakes”, una suerte de vals idílico, para cambiar de registro inmediatamente con el jazz irónico de “Walking Pepper”. El xilófono se mezcla con el piano dejando una lánguida sensación de soledad en “Storage Locker”, mientras que el optimismo folk de “Can I Come Visit You?” vuelve a presentar otra extraña dualidad. El juego de orquestación con disonancias y percusiones de “Prison” logra fusionar la amenaza inquietante con el ridículo jocoso. Así sucesivamente, Jon Brion propone una nueva idea con cada nuevo pasaje, pasando del romanticismo lírico de “Mourning Pepper”, al delirio cómico-percusivo de “Titles”, del lisérgico y expansivo “Time´s Passage”, a un hermoso tema de amor para piano de filiación estética inconfundible en “A Kiss”, hasta la coda bufa de anárquica sonoridad con mismo título que la película. La banda sonora de “Wilson”, de Jon Brion, es una pequeña joya musical, tan inclasificable y personal como recomendable.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.