La banda sonora de “Wonder Woman”, de Rupert Gregson-Williams, continúa con la predecible línea de cadena de montaje sonora zimmeriana que el hermano menos dotado de los Gregson-Williams ha mostrado como nula seña de identidad hasta ahora en sus trabajos previos más comerciales, como las bandas sonoras de “The Legend of Tarzan” o “Hacksaw Ridge“. Quizás y por tratarse de un personaje con tanto potencial y acompañar una película más lograda de lo habitual dentro del universo DC cuajado por Warner para la gran pantalla, podemos encontrar algunos momentos de -parcial- interés en la partitura, si la atendemos como lo que es; un ejercicio superficial, directo y lineal sobre los parámetros más básicos de la narrativa de un blockbuster. Es poco y no es consuelo, pero es lo que es.

El trabajo arranca con la pista “Amazons of Themiscyra”, cuya base rítmica inmediata, a caballo entre el “Batman Begins” de Hans Zimmer y el “The Bourne Identity” de John Powell, no deja lugar a dudas sobre los lugares comunes que vamos a encontrar. Acto seguido cita el ominoso motivo que anunciaba a la Princesa Diana en la banda sonora de “Batman V Superman: Dawn of Justice“, para pasar a desarrollar su propio tema principal dedicado a la protagonista. Se trata de una melodía sencilla de cuatro notas repetidas en dos frases ascendentes y descendentes de lo más sobadas. Cuerda, maderas y metales se conjugan de las formas más esperables en todas las apariciones de dicho tema o sus variaciones como la ejecutada en “Angel on the Wing”, donde aparece tímidamente el violín eléctrico asociado al tema de Zimmer para la faceta guerrera de Diana, e interpretado por Tina Guo. Los crescendos cíclicos heredados de “The DaVinci Code” o “Inception” (particularmente nítida la similitud con esta última en “We Are All Blame”) comienzan a trufar el recorrido con esta pista, y en otras como “No Man´s Land”, que recupera al completo el tema de Zimmer para Wonder Woman, o su versión acelerada y condensada en “Wonder Woman´s Wrath”.

No son las únicas ideas adoptadas por Gregson-Williams de su mentor. Pasado el ecuador -con una primera mitad sostenida e insustancial- de la pista “Ludendorff, Enough!”, un agresivo y operístico pasaje para percusión y metales hace acto de presencia, recordando al tema central de “Sherlock Holmes” y al tema de Lex Luthor de la citada “Batman V Superman”, de nuevo de Zimmer, para acabar con un agresivo fragmento orquestal. Otros instantes que se limitan a rellenar el vacío de los efectos de sonido sin especial aliciente son “History Lesson” o “Pain, Loss & Love”, aunque pistas como “Fausta” o “The God of War”, con un amenazador motivo en la línea de “The Dark Knight”, combinan algo mejor sus elementos, con todas sus salvedades inherentes. El drama se acrecienta con la intensidad de “Hell Hath No Fury”, la esperanza heroica se despliega en “Lightning Strikes” (incluyendo un tímido duduk), y la acción se dispara en “Action, Reaction”, que recupera sin tapujos el sonido Zimmer de los 90, con una electrónica potente y rítmica arrolladora, haciendo el último tercio de la partitura algo más asequible en su variedad dentro de sus limitaciones.

El epílogo de “Trafalgar Celebration”, propone el único pasaje destacado, con una hermosa melodía de aire romántico y noble, con cierto cariz inglés a lo John Barry, que se fusiona con el tema central y deviene en los minutos más agradables de toda la audición. Pero ello no consigue por si solo hacer que la banda sonora de “Wonder Woman”, de Rupert Gregson-Williams, pase de lo trivial y reciclado en el grueso de su propuesta. Queda para la reflexión imaginar que podrían haber hecho con un material de partida tan estimulante, nombres mucho más oportunos (y mejores músicos todas ellas que Gregson-Williams) como Anne Dudley, Debbie Wiseman, Laura Karpman e incluso -por qué no- Rachel Portman. Aunque la compositora ideal para Wonder Woman habría sido sin duda Shirley Walker . Soñar es gratis.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.