El gran acierto y logro de la banda sonora de “3 Días” de Antonio Meliveo es conseguir una personalidad musical propia, una traslación estética precisa a nivel musical del relato expuesto en la película. Esto se debe a una inteligente orquestación -en ocasiones cercana a lo localista gracias a un desdibujado cariz andaluz- que se basa en una reducida, ecléctica paleta cromática de gran expresividad y fuerza plástica. Del mismo modo, la composición se encuentra exenta casi por completo del arropamiento melódico, lo cual ayuda enormemente al film a la hora de transmitir esa agónica desesperación de sus personajes en su contante huida a contrarreloj, dejando así al oyente sin los habituales asideros emocionales que la música suele proporcionar en este sentido. A esto ayuda el que Meliveo desnude por completo la sección de cuerda en sus intervenciones, dejándola aparecer muy ocasionalmente en forma de cuarteto. Curiosamente la ejecución más destacada del mismo, dará por resultado el mejor corte del disco, “La duda de Ale”, un extenso pasaje de suspense sincopado que bien podría venir firmado por Marco Beltrami.

Igualmente, el viento se limitará a aparecer de forma solista intermitente, mientras la percusión y los efectos acústicos conformarán el grueso de la composición, como así se demuestra en el tema que hace las veces de central de la historia abriendo y cerrando el score; “El último visitante”, un fragmento agresivo y evocador que anuncia todo el desasosiego y desconcierto ininterrumpido que vivirán los personajes de la cinta. Apoyándose en la aridez del esqueleto armónico citado, Meliveo entreteje pasajes sucesivamente más alucinógenos como “El ruido del bosque”, que contrastará con la urgencia de los instantes de pura acción como el corte que da título al film “3 Días” o el intenso “Hasta el último aliento”.  Sin duda, la presencia con mayor peso específico dentro del trabajo, es el apartado electrónico con un arropamiento de sintetizadores, tanto rítmico como ambiental, digno de James Newton Howard. Si unimos esto a las vocalizaciones agónicas de Nieves Artacho (destacando las pistas “Laguna (II)” y “La cementera”) y las sutiles citas al “Dies Irae”, el conjunto consigue elevarse por encima del mero acompañamiento cinematográfico pegado a las imágenes, para propiciar una audición desafiante y muy poco habitual en nuestras pantallas hasta la fecha. La banda sonora de “3 Días” de Antonio Meliveo supone, pese a su difícil audición externa, un convincente ejercicio de precisión incidental y finura técnica en terrenos poco transitados por el compositor español.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.