El DJ de los paises bajos Junkie XL transmutado por el efecto expansivo de la industria en Tom Holkenborg, es el aprendiz de Hans Zimmer que más rápido y más arriba se ha aupado en Hollywood en los últimos tiempos, copando su presencia en sagas de éxito como “Divergent” y blockbusters variados como “300: Rise of an Empire” o “Mad Max: Fury Road“. Y de componer música adicional para “Man of Steel“, ha pasado a compartir crédito con el jefe, Hans Zimmer, en la inminente “Batman v Superman: Dawn of Justice“. Si su calidad como compositor fuera la mitad de la capacidad comercial de su agente de representación, estaríamos ante una nueva estrella del mundo audiovisual. Por desgracia las señas de identidad de Holkenborg son más bien los estandares más estruendosos y afectados que la industria puede desear, haciéndole por ello un nombre predilecto a la hora de no arriesgar lo más mínimo en sus propuestas sonoras de cientos de millones de dólares.

La banda sonora de “Deadpool” de Tom Holkenborg supone la quintaesencia del discurso electrónico bombástico y descacharrante que tan bien encaja por otro lado con la puesta en escena del gamberro y deslenguado personaje de Marvel. Haciendo del exceso su seña de identidad, los primeros cortes originales de la creación “Maximun Effort”, “Small Disruption” y “Twelve Bullets” suponen un resumen perfecto del trabajo, electrónica y sintetizadores a plena potencia con una base rítmica roquera basada en una percusión martilleante, donde el juego dinámico consiste en una acumulación y crescendo constantes. Cuanto más mejor. De este modo los pasajes más frenéticos por necesidad como “Watership Down”, pasan a ser un desmadre adrenalínico sin sentido de la medida, sobresaliendo cuerdas cinéticas pretendidamente apocalípticas y acordes para metales tremebundos, demasiado simplistas como para convencer más allá del impacto sensorial requerido en su batalla de ayuda a los efectos sonoros.

No hay tema heroico, bufo o aventurero que ilustre al personaje, que queda reflejado si acaso por un motivo anárquico de cuatro notas en forma de cluster caótico y un sinfín de sonoridades procesadas que recuerdan a “Chappie” pero sin su gracia. De este modo, cualquier acierto o motivo de éxito dentro de la banda sonora de “Deadpool” de Tom Holkenborg se deberá a su adecuación e impacto audiovisual acumulado, puesto que musicalmente el resultado es de lo menos interesante, por expresarlo con suavidad.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.