La fantásticas décadas de los ochenta y los noventa marcaron un antes y un después en la manera de escribir música para las películas de animación. Mientras las producciones animadas dirigidas por Don Bluth –”An American Tail”, “The Land Before Time”- de corte más clásico, tuvieron como maestro de ceremonias al californiano James Horner, los musicales creados por la mega-factoría Disney, garante de una nueva forma de concebir el musical, tuvieron como principal responsable de su éxito al compositor Alan Menken. Títulos tan conocidos como “The Little Mermaid”, “Beauty and the Beast”, “Aladdin” o “The Hunchback of Notre Dame” –la mejor de todas- son una buena muestra de su enorme capacidad para escribir buenas canciones.

Menken renovó el musical americano que hasta la fecha andaba más bien huérfano de títulos, hecho que suscitó el resurgir de la música cinematográfica como fenómeno de masas. Con unos cuantos Oscars en el bolsillo y algunos “ceros” de más en su cuenta corriente la carrera de Menken se ha desarrollado de forma irregular produciendo obras tan geniales como desfasadas, quizás motivado por el cambio radical que ha sufrido el género de animación en los últimos años. Lo cierto es que las últimas obras de Menken, salvo contadas excepciones, dejan bastante que desear, pero con todo siempre es agradable comprobar que sus propuestas son originales y que su particular forma de escribir sigue inamovible a los cambios generacionales que afectan a la cultura de nuestra época más reciente.

Ahora llega a la pequeña pantalla “Galavant”, una interesante serie que toma el musical como punto de partida para contar su traviesa historia. “Galavant”, dirigida por Chris Koch, es una parodia de los relatos de caballería que tiene en la música a su principal aliado. Menken escribe un buen puñado de canciones que demuestran que el genio andaba dormido esperando el momento de despertar. Desde su sensacional y colorista obertura “Galavant”, single donde los haya, hasta su conmovedor y romántico epílogo “Goodnight my friend”, las canciones de Menken evidencian que el género sigue vivo y que no hay nadie como él para contarlo. Puede que lo más interesante de este trabajo sea el sabor añejo que rezuman algunas de sus canciones, como “She´ll be mine”, “Oh what a knight” o la coral “Lord of the Sea”, tonadas que representan el espíritu clásico que posee la música de “Galavant” y que tienen en Menken a su fiel caballero, el príncipe de Broadway.

Reseña de Antonio Pardo Larrosa.