La banda sonora de “Generación 27: La Luz y La Palabra”, de Manuel Ruiz del Corral, supone la confirmación de un talento esporádico pero ya consolidado en calidad y eficacia, dentro del espectro audiovisual español. Las ocasionales bandas sonoras o trabajos firmados por Ruíz del Corral ejemplifican que su generación de compatriotas músicos para la imagen (Iván Palomares, Zeltia Montes, Aritz Villodas, Marc Vaíllo) es más sólida y estimable que la visibilidad de la mayoría de sus proyectos. Pero rompiendo una lanza en favor del formato digital como medio al alcance popular, frente a la cada vez menor presencia de los formatos físicos, es posible apreciar las buenas formas de bandas sonoras como “Generación 27: La Luz y La Palabra”, un breve compendio de siete pistas con poco más de 13 minutos, tan agradable en su escucha aislada como preciso en su interacción visual.

La amalgama sonora, a caballo entre un folk dulce, optimista y campestre (“Boyhood”) con guitarra evocando al mejor Pascal Gaigne pasado por la sonoridad moderna de Daniel Hart, los pasajes rítmicos (“Finding Poetry”, “Stealing the Words”) o contemplativos (“Poisoned by Rhyme”) con ecos a Thomas Newman, hasta las hermosas pinceladas de personalidad lírica propia (destacando la melancólica mezcla de “Drawing Dreams”, el violonchelo de “Where Dreams are Burnt” o el emocionante juego polifónico de “The Journey”), nunca deja de fluir con acertada homogeneidad, haciendo de las referencias meros apoyos estéticos tan oportunos como disfrutables. La banda sonora de “Generación 27: La Luz y La Palabra”, de Manuel Ruiz del Corral, es otra muestra más del buen hacer de su autor.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.