El imparable trabajo de Alexandre Desplat parece ir delatando intermitentes muestras de cansancio o al menos de cierta sensación acomodaticia, sin dejar de resultar eso sí profesional y convincente en todo momento. Su última asignación proveniente del mainstream hollywoodiense se llama “Godzilla” y eso indica tanto un título como una declaración de intenciones. Y las intenciones del compositor francés son claras; cuanto más grande mejor. Ya lo decía David Arnold (seguramente emulando frases y chascarrillos de la publicidad viral de la película de 1998) con motivo de su aportación a dicha cinta previa de mismo título que la actual dirigida por su partenaire de aventuras montadas en el dolar durante los 90, el infame Roland Emmerich; “el tamaño si importa”.

Gareth Edwards, realizador de esta nueva versión o reboot -como mola tanto nombrar ahora estos productos prefabricados- mantiene al menos un clasicismo formal que permite al músico asignado explayarse en su tarea expansiva de abarrotar la sala de grabación con músicos de carne y hueso que aporten todo el énfasis musical atronador que la experiencia destructiva se merece. Y el músico cumple con ganas. A medio camino entre la creación comercial y el pastiche homenajeador, la banda sonora de “Godzilla” de Alexandre Desplat entrega todo lo esperable; espectáculo, sentido rítmico, urgencia y paréntesis emocionales, sin olvidar las pizcas de Ifukube en ciertas estructuras sonoras o los coros en japones otorgando colorido étnico y metareferencial. Todo está bien construido y articulado, todo funciona, pero nada sorprende.

Ni el trepidante y amenazador motivo central, tan cinético como genérico, ni el manido solo de trompeta heroico llegado el momento, ni ninguno de los muchos lugares comunes que Desplat convoca acaban de ofrecer algo más grande que la suma de sus partes. Quizás le falte inspiración en proyectos que por necesidades de producción constriñen más los márgenes creativos, quizás sencillamente tanto trabajo le pesa al parisino a la hora de mostrarse brillante en todas y cada una de las numerosas cintas a las que pone música, sea como fuere la banda sonora de “Godzilla” de Alexandre Desplat nos resulta complaciente y cumplidora, pero poco más.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.