Decir que Tyler Bates no es santo de nuestra devoción es, probablemente, quedarse muy corto. Su inexistente estilo, su nula capacidad para articular de modo interesante sus atronadoras e inconexas propuestas o su descarado apropiamiento de las ideas de los temp-tracks que suelen imponerle a la hora de orientar (aun en el recuerdo el caso de su plagio a “Titus” de Elliot Goldenthal para con “300” que se saldó con incidente legal atajado vía disculpa pública de Warner) las premisas musicales de las películas en las que trabaja, no son precisamente elementos que jueguen a su favor a la hora de enfrentar cada nuevo proyecto. Y menos todavía si la propuesta es una jugosa nueva etapa en el despliegue del universo Marvel en la gran pantalla. En este caso los simpáticos Guardianes de la Galaxia, que ven plasmadas sus imposibles aventuras del mejor modo posible: acción y diversión a raudales sin tomarse demasiado en serio, ayudados por unos apabullantes efectos especiales.

La banda sonora de “Guardians of the Galaxy” se compone de dos grandes bloques; canciones rockeras de marcado tono popular y la música original de Bates, de marcado tono insustancial. La edición en disco doble que abarca ambas vertientes y que es la aquí comentada, incluye en el primer cd las mencionadas canciones entre las que destacan joyas como “Hooked on a Feeling”, “Spirit in the Sky”, “I´m not in Love” o “Ain´t no Mountain High Enough” y que por contraste de calidad y sonoridad con el segundo cd, barren por goleada a la propuesta incidental. No solo resultan agradables de escuchar por lo conocido de las mismas, sino que aportan todo el humor y sentimiento necesario para que ciertas secuencias brillen gracias a la sinergia que provocan junto a ellas, demostrando que la inclusión de canciones en momentos clave es una herramienta válida, que en buenas manos puede ayudar sobremanera a la película que las use adecuadamente.

En cuanto a la partitura original, el trabajo de Tyler Bates cae, como ya nos temíamos desde que se anunció su participación en la película, en los lugares comunes más planos y predecibles de la música de cine de acción moderna. Las continuas referencias motívicas y rítmicas a las sagas “Bourne” de John Powell y “Dark Knight” de Hans Zimmer, pero sin pizca alguna de aportación propia, ahogan por completo las posibilidades de ofrecer algo más allá de los estrechos márgenes entre los que se mueve Bates. Crea un sencillo y genérico tema fanfárrico de aires heroicos que hace las veces de central y que surge en pasajes como “The Pod Chase”, “The Final Battle Begins”, “The Great Companion” o “Black Tears”, aunque donde mejor se puede apreciar es en “The Kyln Escape”, quizás único momento salvable de la composición por su sentido de la aventura. Los pasajes cíclicos y ominosos, la acción machacona sin desarrollo o progresión alguna, el suspense sostenido en base a clusters amenazadores, el uso aleatorio de coros para amplificar artificialmente la escala de cualquier instante a la carta, así como la notable ausencia de melodías mínimamente perfiladas hacen que ni el desdibujado e inane adaggio dramático de “Sacrifice”, ni el crescendo de esforzada épica impostada de “The Ballad of the Nova Corps” consigan insuflar algo de emoción. Tan solo el soplo electrónico de “Groot Spores” y el conato lírico de “Groot Cocoon”, consiguen ofrecer, junto a las últimas pistas más concisas y comedidas (“Citizens United”, “A Nova Upgrade”), algo de material soportable por el oído entrenado. Por lo demás, la banda sonora de “Guardians of the Galaxy” de Tyler Bates en su apartado de partitura original, resulta diametralmente opuesta en interés y diversión a la película a la que acompaña.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.