Habitual colaborador de Murray Gold en la banda sonora de la última y exitosa versión de “Doctor Who” en labores de orquestación y dirección, el joven músico Ben Foster ha dado el salto en solitario a la composición plena y autónoma de uno de esos formidables documentales de la BBC. Se trata de la banda sonora de “Hidden Kingdoms”, una nueva experiencia audiovisual en forma de aventura de supervivencia filmada en varios rincones del planeta. Siguiendo las directrices de las imágenes, Foster apuesta por un despliegue sinfónico –coros incluídos-, ecléctico y arrollador, que bebe tanto del clasicismo expositivo temático como de los elementos electrónicos más modernos perfectamente integrados en el desarrollo y discurso expresivo de la partitura.

El arranque resulta pletórico con un tema central épico y pegadizo, breve, pero terriblemente enérgico que aparecerá muy puntualmente. Inmediatamente comienza a desgranarse la aventura a lo largo de tres capítulos en seis localizaciones diferentes y Foster aprovecha cada recurso compositivo y de orquestación a su alcance para ilustrar y acompañar las imágenes de cada zona del planeta, así como focalizar temáticamente el drama que se expone enrededor de cada animal protagónico con los más variados conceptos musicales, dando por resultado un festín sonoro para el aficionado al colorido y la riqueza temática.

Desde los cantos corales en Africa, los sintetizadores rítmicos para Japón, las percusiones étnicas para Brasil o el tono bondiano a medio camino entre Barry y Arnold para Norteamerica, Foster se muestra pletórico y vívido en cada una de sus propuestas, haciendo que la extensa duración del impecable disco que entrega Silva se pase volando y queden unas inmediatas ganas de repetir el disfrute de su audición una vez se ha terminado la misma. La banda sonora de “Hidden Kingdoms” de Ben Foster es radiante y espectacular, aunando el mejor sabor clásico con las formas contemporáneas sin renunciar a la exuberancia expresiva del lenguaje sinfónico. Una maravilla que nadie debería desatender.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.