La banda sonora de “Jurassic World: Fallen Kingdom”, de Michael Giacchino, supone la confirmación de que el músico norteamericano ha logrado adaptar con solvencia su estilo musical para blockbusters con reminiscencias neosinfonicas a los requerimientos del Hollywood moderno, que habiendo simplificado las líneas orquestales y bajado el listón de la tolerancia emocional hasta difuminarla lo suficiente como para confundirla con el impacto sensorial más básico, solo permite que ciertos elegidos puedan seguir aportando emoción narrativa con su música y solo en ciertos proyectos deudores con la firma indeleble de los maestros que ratificaron parte de la esencia misma de los géneros y franquicias cinematográficas que se revisitan una y otra vez. En el caso de este quinto episodio de la saga jurásica , Giacchino parte con la ventaja de quien ya ha puesto música al capitulo de reinicio anterior, “Jurassic World“, y tiene el beneplácito del tótem musical viviente, John Williams, para continuar en la medida de sus posibilidades con el discurso sinfónico para la gran pantalla.

Al igual que en aquella, Giacchino se muestra capaz, pero poco arriesgado y menos inspirado, a la hora de aportar un contenido diferenciador de todo lo expuesto a nivel sonoro en la saga, tanto como por el fundacional Williams como por el discreto Don Davis de la tercera parte o su propia cosecha anterior. Arranca haciendo gala de todo el poderío y estruendo del que es capaz, con plena orquesta y coros en “This Title Makes Me Jurassic”, para añadir algo de sencilla melodía en “The Therodop Preservation Society” con su calmado piano reflexivo habitual. “Maisie and the Island” vira hacia la amenaza ominosa con despliegue de metales, mientras que “March of the Wheatley Cavalcade” evoca de nuevo a Williams en sus pegadizas marchas de intenciones jocosas retomando después uno de los temas propios de la cinta anterior. La acción ocupa buena parte del extenso comentario musical como era de esperar, despegando en “Lava Land” con nerviosismo y urgencia, dando paso a un recorrido casi continuo entre estas mismas ideas (recurrentes en Giacchino y que siempre elabora con habilidad, como el inspirado “Raiders of the Lost Isla Nublar” o “You Can Be so Hard Headed”, con guiños continuos al maestro) y su desviación de las mismas hacia el terror sinfónico de tintes góticos, de abigarrado exceso ocasional pero de indudable fuerza resolutiva, como así se demuestra en “Gyro Can You Go”, “Shock and Auction” o “There Something About Maisie”.

Hay espacio para el suspiro lírico sosegado en “Operation Blue Blood”, e incluso el arranque de hechuras heroicas al final de “Jurassic Pillow Talk”, por desgracia y con motivo de la sobre abundancia de material incluido en la edición comercializada de la banda sonora, el conjunto sobrepasa la resistencia de una audición digerible, con pasajes puramente circunstanciales como “Double Cross to Bear”, “Volcano to Death” o “Wilting Iris”, reforzados por el, un tanto cargante, apocalipsis sonoro alcanzado en las masivas pistas corales “Thus Begins the Indo Rapture” o “World Worst Bedtime Storyteller”. El frenético clímax final de “Declaration of Indo Pendence”, sumado a la resolución de “The Neo Jurassic Age” y el resumen de “At Jurassic World End Credits Suite”, hacen del conjunto de la banda sonora de “Jurassic World: Fallen Kingdom”, de Michael Giacchino, un esforzado ejercicio de espectáculo sonoro, tan correcto en su ejecución, como abundante en clichés y redundante en intenciones.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.