El género policíaco, ya sea en su vertiente realista o en la ficción más libre, siempre supone un reto interesante para el músico de cine, impelido -por norma- a no sobrepasar el exceso de la realidad que los relatos de dicho género desarrolla. Cuando la trama abordada se inspira en hechos acontecidos en la historia reciente, el límite sonoro se debe ajustar más todavía, so pena de no sobrepasar las fronteras del drama y convertir el verismo en algo melodramático. Es un equilibrio difícil que exige de sutileza, algo a lo que la música de cine actual no está demasiado acostumbrada. Los resultados, por neutros en exceso, suelen quedar como insustanciales ejercicios atmosféricos o meros subrayados rítmicos volcados en la electrónica. En el coto particular del cine patrio, estas limitaciones se suelen agravar por falta de técnica o estímulo general. Tan solo aislados ejemplos de este buen hacer destacan dentro del conjunto del cine político y/o policial español de aspiraciones realistas, como los trabajos de José Nieto para “Días Contados”, el Francesc Gener de la concomitante “El Lobo” o el más cercano -y discreto- Mario de Benito de “No habrá paz para los malvados”.

La banda sonora de “Lasa & Zabala” de Pascal Gaigne supone otra muestra de su polivalencia y capacidad camaleónica, consiguiendo entrar en esta corta lista de obras destacables del género en cuestión. Si ya con su espléndido trabajo para “Omertá” añadía amplitudes sonoras y sinfonismo inédito a su catálogo, ahora aporta la parquedad necesaria para ilustrar un crudo relato político y policial, usando para ello el desarrollo orquestal que tan bien dominan los americanos (y Roque Baños), basado en la cuerda y el viento, con contundentes pinceladas de acción (soberbios sus dos enérgicas piezas dedicadas a los créditos iniciales y finales: “Justicia” y “Lasa eta Zabala”, auténticos tours de force) pero sin caer en el cliché herrmanniano o en la clonación mimética americana moderna. Juega algo en contra de la experiencia sonora discográfica la literalidad del discurso, obligado a la atmósfera opaca en ocasiones (“La Cumbre (Parte 1)” y “La Cumbre (Parte 2)), así como a la incidentalidad excesiva de sus fragmentos más breves, cuyo ajuste audiovisual impone la ausencia de una mayor evolución musical. No obstante el compositor alcanza un equilibrio eficaz y la pátina de melancolía que se va inoculando en la partitura hacia su conclusión (“Introspección”, “Sentencia Final”), basada en el inconfundible estilo lírico y orquestación de su autor, compensan cualquier otra circunstancia. La banda sonora de “Lasa & Zabala” de Pascal Gaigne es un trabajo meritorio y comedido que demuestra que no hay palo que este músico no sepa tocar.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.