La banda sonora de “Mission Impossible: Fallout”, de Lorne Balfe, constituye un notable paso atrás en la musicalización de la saga imposible cinematográfica, que ni siquiera intenta conectar ideas con la también divergente (y macarra) aportación de Hans Zimmer para el capítulo segundo. Sorprende mas todavía que repitiendo el equipo casi al completo de la celebrada entrega inmediatamente anterior, con el realizador Christopher McQuarrie a la cabeza, el nombre en el apartado sonoro no sea el de su nombre de confianza, el muy solvente Joe Kraemer, que ejecutó una partitura ejemplar con “Mission Impossible: Rogue Nation“, perfectamente alineada ademas con las bases estéticas primigenias de Danny Elfman para “Mission Impossible” y la senda marcada por Michael Giacchino en “Mission Impossible III” y “MIssion Impossible: Ghost Protocol”.

Lo primero a destacar, para mal, es que Lorne Balfe es el menos dotado de los músicos surgidos de la tutela de Hans Zimmer (que nos ha descubierto grandes autores como John Powell o Mark Mancina, pero bajo cuyo seno abunda la redundancia estéril de nombres como Rupert Gregson Williams, Trevor Morris, Geoff Zanelli o Steve Jablonsky) y que su capacidad para generar ideas propias ha tendido a cero en sus trabajos previos. Como la ocasión era propicia para destacar, la banda sonora para “Mission Impossible: Fallout” pasa por ser probablemente su obra más esforzada, pero esto no se traduce en nada positivo. Parte de ideas percusivas secas y contundentes para arrancar con “A Storm is Coming” (volviendo a acudir a ellas en “Stairs and Rooftops” sin apenas variación), añadiendo algo de piano misterioso en “Good Evening, Mr. Hunt” que retomará en “The Syndicate”, y construye un pasaje de acción que pese a su exceso logra transmitir urgencia y vértigo, “Free Fall” (no hay nada mas innecesario que los coros en esta saga, pero Balfe se empeña en introducirlos torpemente -la horrenda versión final de “Mission Accomplished” es la mejor/peor prueba de ello- y de forma aleatoria en la partitura, como hace con agradecida brevedad en este caso), que junto al corte “Scalper and Hammer” podría destacarse parcialmente.

Sin embargo el grueso de la partitura oscila entre los pasajes ambientales difuminados que intentan sugerir drama y reflexión en base a cuerda estática mezclada con electrónica sin alma, como el lánguido “Should You Choose to Accept” o el interminable “We are Never Free”, los ritmos machacones carentes de evolución o profundidad como “Change of Plan”, “The White Window”, “I Am the Storm” y las referencias a Zimmer en los pulsos motivícos salidos de “Batman Begins” o “Inception” durante “The Manifesto”, “The Exchange” o “The Last Resort”. Si a esto le sumamos las bombásticas pero huecas variaciones del tema central de Lalo Schifrin en “Fallout” y “Escape through Paris”, o del ya instaurado como referencial tema de “The Plot” en “Steps Ahead” y “Kashmir” (aunque si destaca ligeramente la mezcla con elementos sinteticos y el cluster recurrente del reciente cine comercial americano en la pista “And the Warrior Whispers Back”), el conjunto resulta de lo más decepcionante. La banda sonora de “Mission Impossible: Fallout”, de Lorne Balfe, se limita a transitar por las imágenes a las que acompaña amplificando lo obvio y remarcando sin imaginación alguna lo evidente.

Resena de Ignacio Garrido Muñoz.