El incansable Alexandre Desplat continua su colaboración con realizadores previamente conocidos como el responsable de esta cinta, Stephen Frears (para el que compusiera otra partitura nominada hace algunos años; “The Queen”), que atesora varias nominaciones a los oscars entre ellas una para su música. La línea estética que mantiene en pequeños pero satisfactorios proyectos de calado íntimo y dramático como “Philomena” es de sobra conocida para el seguidor de su carrera, pues ofrece una agradable continuidad respecto a obras similares como “Julie & Julia”, “Coco Avant Channel” o “Tamara Drewe”.

De este modo el trabajo se encauza a través de un agradable y rítmico tema central de cariz entre optimista y melancólico con subsiguientes piezas que alternan animosidad con el drama o momentos más contemplativos, siempre desarrollados con una impecable coherencia interna y un desarrollo temático ejemplar. Desplat parece sentirse muy cómodo en relatos sentimentales comedidos y sutiles, aportando de su pluma un comentario incidental elegante y adecuado para ellos, acompañando siempre al relato de modo discreto pero limpio, otorgando voz a la humanidad y el conflicto que subyace en los personajes.

Agradecida de escuchar aisladamente, la banda sonora de “Philomena” resulta satisfactoria a todos los niveles y se agradece que su aparente menor dimensión no oculte el talento en ella invertido, así como sorprende su aparición entre las finalistas a mejor composición original, hecho justificable por el efecto de arrastre de la película pero en esta ocasión absolutamente merecido. Probablemente sea la partitura con menos opciones a llevarse la estatuilla, pero cuenta con toda nuestra simpatía pues quizás sea la mejor de las seleccionadas atendiendo a un criterio puramente ortodoxo de control de calidad.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.