La longeva colaboración entre el realizador galo Bertrand Tavernier y el compositor de misma procedencia Philippe Sarde se remonta a 1974 con “El relojero de Saint Paul”, e intermitentemente desde entonces se ha mantenido entre ambos una sinergia admirable en cuanto a intenciones narrativas y conjunción de ideas audiovisuales que obras como “L 627”, “La fille de D´Artagnan” o “La princesse de Montpensier” ratifican con creces. A este grupo de trabajos comedidos y exactos se le añade ahora la última cinta del realizador, la comedia inspirada en el cómic de Christophe Blain y Abel Lanzac de mismo título “Quai d´Orsay”. En ella se satiriza de modo ejemplar el devenir diario del ministro de asuntos exteriores francés Alexandre Taillard de Vorms visto desde el punto de vista de un novato redactor de discursos.

La labor de Sarde se circunscribe a remarcar con cierta ironía el frenético ritmo de la situación laboral dentro del gabinete marcada por la futilidad y verborrea inútil de la mayor parte del proceso político interno, lastrado por los delirios de grandeza del ministro, así como por su arrolladora personalidad, tan irrefrenable como aparente, ejemplarmente interpretado por Thierry Lhermitte. Le dedica breves pinceladas melódicas más sinceras y sobrias al auténtico motor y solucionador de problemas del gabinete, el personaje del gran Niels Arestrup, al tiempo que adorna con orquestación étnica los conflictos internacionales sitos en África, otorgando colorido y variedad a la obra sin caer en demasiados tópicos.

Se integran algunas canciones con bastante buen gusto a lo largo del relato y dentro del disco, y las intervenciones incidentales subrayan lo justo en los momentos oportunos, dando cuenta de la precisión quirúrgica de la elección que músico y director hacen de las aportaciones musicales con sentido dramático y narrativo. Se trata de una banda sonora sobria, directa y elegante, tan efectiva como inteligente, un ejemplo de música de cine sin excesos ni alharacas.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.