El sempiterno perdedor dentro de la categoría de mejor banda sonora original en las celebraciones de los premios de la academia de Hollywood de los últimos años, Thomas Newman, vuelve a formar parte de la lista de finalistas como nominado por su trabajo para el film “Saving Mr. Banks”, en el que se revisa el largo proceso de adaptación cinematográfica del relato original de “Mary Poppins”. De este modo la presencia de las icónicas canciones de los hermanos Richard y Robert Sherman apenas permite presencia residual de calado dramático para el trabajo del compositor salvo en un par de secuencias destacadas, limitándose a cumplir el expediente con su minimalismo expresivo habitual y un juego armónico tan llamativo como escasamente relevante dentro de sus aportaciones fílmicas.

Su tema central, jovial y vivaracho parece presagiar un trabajo más dinámico de lo que luego encontraremos, aportando breves pasajes sostenidos de filiación inconfundible para los instantes dramáticos y algo de aires celtas para los más coloristas. Desarrolla además un par de motivos levemente románticos pero ninguno de ellos especialmente destacable que acabe rematándose en una melodía plena, síntoma de que los patrones comerciales entre los que se mueven los compositores de primera fila constriñen el margen expresivo de la música cinematográfica hasta en el más personal de los autores a ella dedicados. La banda sonora de “Saving Mr. Banks” de Thomas Newman apenas supera el aprobado, lo que dice poco a favor del talento de un músico otrora tan notable.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.