La banda sonora de “Skyscraper”, de Steve Jablonsky, sufre el mismo problema de entidad que la película a la que acompaña. Su inexistencia. La cinta, un refrito conceptual de “Jungla de Cristal” y “El Coloso en llamas” con ecos de “El Fugitivo”, no ofrece más que la posibilidad de un sucedáneo sonoro absolutamente limitado, para un músico limitado. Si Jablonsky alguna vez ha aportado algún soplo de interés en su carrera, lo ha hecho creando pasajes electrónicos mezclados con cierta gracia melódica en su sencillez repetitiva (“The Island”, “Dragon Wars“, o si apuramos un poco la primera entrega de “Transformers”), siendo pese a todo buena parte de los mismos y el grueso del resto de sus creaciones, un plúmbeo ejercicio de relleno y vacuidad.

Cercano al primer ambiente, pero sin lograr solidificar nada interesante, están los pasajes con halos emotivos como “Will & Sarah” o “Lucky Man”, mientras que las circunstancias opresivas y amenazadoras de texturas sintéticas machaconas y sin evolución alguna como “Botha” o “Out on a Ledge” copan buena parte del discurso. Peor aún por predecible y aburrido es el material dedicado a la acción sin frenos que rellena el resto de la banda sonora, empezando por la extensa “The Crane”, que se limita a rellenar con programación electrónica los lapsus temporales entre salto, puñetazo y patada, aumentando o reduciendo la velocidad del pulso según indique la escena. El resto del trabajo se arrastra de forma interminable por estos tres clichés sin añadir nada a los mismos. Es por ello que la banda sonora de “Skyscraper”, de Steve Jablonsky, represente el mejor ejemplo de lo peor que se puede aportar a la música de cine moderna.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.