Comprometido e insobornable, Howard Shore sigue su camino tras cerrar con medalla de oro su aportación musical al universo de J.R.R. Tolkien, pese a que la opinión generalizada no valorase en su justa medida el titánico esfuerzo empleado en el proyecto, su coherencia interna y su brillantez final, incluso en los detalles más livianos del tercer capítulo de “The Hobbit”. No obstante, la banda sonora de “Spotlight” de Howard Shore se enmarca en la dirección sonora opuesta al sinfonismo temático y coral apabullante de la fantasía épica, recuperando las intenciones y formas de trabajos pequeños e intimistas recientes como “Jimmy P.” o “Rosewater”, aunque si hubiésemos de realizar una arriesgada alquimia musical para definirla, esta partitura podría ser la hija pequeña de “The Departed” (en ciertas inclinaciones sonoras localistas) y “The Doubt” (en el austero tratamiento del complejo drama expuesto).

La premiada y laureada película de Tom McCarthy expone la investigación periodística de un escándalo de abuso sexual en el seno de la iglesia católica de Boston. En películas centradas en la indagación y denuncia basadas en hechos reales, el papel del músico tiende a difuminarse por la búsqueda de realismo en las imágenes, haciendo de su ausencia general virtud y subrayando en los momentos precisos con la intensidad adecuada el empuje o acento necesario. Modular con acierto y la consiguiente economía de medios un relato audiovisual de estas características supone un reto al alcance de muy pocos, y es por ello que sean nombres de altura como David Shire (“All the President´s Men”, “Zodiac”) o Howard Shore los que salen exitosos de la empresa en cuestión.

Shore opta por reducir la paleta instrumental a su mínima expresión, usando tan solo diez instrumentos y el piano como alma de la música. Su uso responde a la traslación misma del proceso de investigación periodística (el percutir de las teclas de la máquina de escribir como acto homólogo a la ejecución musical), así como a la búsqueda de la verdad que esta persigue confrontando el negro sobre el blanco (las teclas del piano). Emplea una sencilla melodía de carácter afligido pero esperanzador para arrancar el trabajo (“Spotlight”), seguida de un motivo más doliente (“Deference and Complicity”) con apariencia inconclusa. La pista “Investigative Journalism” evoca con la rítmica y el uso de la guitarra a la citada banda sonora de “The Departed”, lo que supone una destacable concomitancia en la ambientación geográfica de la ciudad de Boston donde suceden ambos relatos.

Pistas dinámicas y propulsivas se mezclan con pasajes más oscuros y apesadumbrados, hasta alcanzar la sensitiva y desoladora “The Children” para piano desnudo. A partir de este momento la urgencia y la intensidad se apoderan del discurso (“The Sealed Documents”, “Practice and Policy”), mientras se alternan los momentos progresivamente más luminosos (“Courthouse”, “City on the Hill”) y también los más dramáticos (“Pain and Anguish”), culminando con los cortes “Delivering the News” y “The Story Breaks”, liberadores y profundamente emocionantes. La banda sonora de “Spotlight” de Howard Shore es un brillante, contenido y preciso ejemplo de sabiduría musical.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.