El mercado discográfico de la banda sonora y el coleccionismo del aficionado han sobrepasado -felizmente- hace tiempo cualquier límite endogámico de respeto editorial por la supuesta limitación de las ediciones limitadas. Trabajos que en su momento solo podían verse a través de la lente deformante del deseo imposible o en Ebay a precios de escándalo, ya no tardan en volver a verse editados y tener una disponibilidad intermitente en el tiempo cuando no perenne gracias a los intereses comerciales de unos y otros. La banda sonora de “Suspect” de Michael Kamen pertenecía a ese pequeño grupúsculo de inencontrables discos de Varese en su serie no limitada oficialmente, pero si oficiosamente dado el alcance del formato inicial del compact disc en la época de su nacimiento. Primero fue un LP y luego un CD con el mismo contenido aunque distinta distribución (dos largas suites editadas, una para cada cara del citado LP original) que su, esta comentada, tercera edición oficial también en disco. Desaparecido durante demasiado tiempo, el actual lanzamiento aun se encuentra disponible pese a su -de nuevo- carácter limitado.

“Supect” supone un ejercicio de suspense y misterio, tan escueto como acertado. La cinta dirigida por el artesano Peter Yates en 1987 denota en la música que Kamen compuso para ella, toda la experiencia desarrollada en “The Dead Zone” para crear misterio y tensión desasosegante, así como el caldo de cultivo que se reservaba para las secciones más introspectivas y sinuosas de su “Die Hard” del año siguiente. Las pistas se han separado respecto a las mencionadas suites en sus homólogas escenas originales y ahora configuran un disco más convencional pero igual de disfrutable. La banda sonora de “Suspect” de Michael Kamen presenta un afilado uso de la cuerda (portentosa The National Philarmonic Orchestra), violentas intervenciones rítmico-percusivas o inquietantes efectos acústicos potenciados con ecos y reverberaciones, que se suman a una calculada ausencia melódica, haciendo del trabajo un progresivo tour de force hacia una liberadora resolución final. Con unos hermosos y suaves “End Credits”, donde la guitarra puntea con imprecisión lírica una apasionada cuerda, se cierra un trabajo menor pero muy recomendable.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.