La fama cuesta. Pero una vez que un compositor con ambición, un mínimo de talento y los contactos adecuados bien atados la ha conseguido, ya no la suelta bajo ningún concepto. A estas alturas de su carrera, Brian Tyler puede sentirse orgulloso de su lugar dentro de la industria, quizás no tanto de la calidad de su aportación musical a la misma, pero esto es solo un efecto residual del éxito en el caso de llegar a producirse. Que en su caso, suele ser algo más bien escaso. Sea como fuere hay que reconocerle el mérito intrínseco a sus propuestas para el mainstream, en las que suele colar algo de intensidad épico-motívica de gran calado orquestal, que en sus momentos más lúcidos conllevan ecos al sinfonismo pretérito de David Arnold, John Debney o incluso un poco de Danny Elfman y James Newton Howard.

La banda sonora de “Teenage Mutant Ninja Turtles” de Brian Tyler supone la sublimación del concepto de música para un blockbuster americano. Un “wall-to-wall” de relleno sonoro continuo de proporciones enormes con inexistente separación de intensidades o aplicación del elemento dramático (para seguir con los anglicismos, sería apropiado decir que las “spotting sessions” entre el músico y el director -los encuentros previos al proceso de composición donde se deciden que escenas necesitan o no música- de la cinta debieron ser nulas). Gran orquesta, percusión permanente, coros, electrónica, pizcas étnicas y/o solistas puntuales para otorgar sensación de colorido y un par de motivos retentivos de aplicación constante. De este modo el empleo de una breve y concisa melodía heroica y fanfárrica (con el mismo tono e intenciones que la creada por Tyler para su “Thor: The Dark World”), sirve para anclar de modo inmediato en la memoria y oído del espectador las intervenciones aventureras de los peculiares protagonistas. El resto deviene en un frenético y excesivo ejercicio de acción genérica, con predominancia de percusión rítmica y metales con contrapunto masticadito de cuerda, que ya hemos escuchado sobradamente con anterioridad de manos del músico docenas de veces, como toda su saga “The Expendables”, “Annapolis”, “Timeline”, “John Rambo”, “Dragonball Evolution”, etc…

Al final, este tipo de productos pre-fabricados acaban por aburrir enseguida. Tanto por su reiterativa estructura como por su nula aportación a un género hastiado y sobresaturado, quedando como muescas en una carrera de éxitos inmediatos y sin repercusión o valor alguno. La banda sonora de “Teenage Mutant Ninja Turtles” de Brian Tyler es el equivalente en música de cine al Mac Menu. Te apaña la comida y te quita el hambre mientras lo engulles, pero en cuanto lo acabas estás deseando cenar algo decente.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.