Con secuelas de reboots (ojo a la expresión) tan innecesarias como esta, solo podremos obtener trabajos musicales a la altura de las circunstancias. Hans Zimmer, el rey de la banda sonora moderna, se encarama una vez más a uno de los blockbusters del año y se afianza en otra saga super-heroica, pero esta vez sin la convicción ni originalidad de planteamientos con los que abordó el Batman de Nolan y si apuramos incluso el exiguo Superman de Snyder. Así de escaso en cuanto a interés musical se presenta este “The Amazing Spider-Man 2”.

El músico alemán opta por cierta continuidad estética en la identificación del trepamuros respecto a lo que ya hiciese James Horner en la primera entrega de esta nueva saga, aportando un tema fanfárrico sencillo y eficaz pero desprovisto de cualquier elemento identificativo particular. El escaso empleo temático de dicho motivo ensombrece más aun su tibiez, pues ni lo retuerce ni desarrolla como motor dramático en las escenas de acción o en interacción alguna con los leit-motivs dedicados a los villanos. Para estos se limita a empastar, con una parafernalia electrónica atronadora, bloques sonoros impactantes y aparentes, pero escasamente delineados. La sonoridad dedicada a Electro es quizás la más salvable de las ideas expuestas, una mezcla en cualquier caso demasiado saturada de texturas y ritmos electrónicos que cobran cierto interés en su juego polifónico coral durante su intervención en la pista “My enemy” –casi a modo de ópera rock-, cuyo conato de floritura para maderas resulta ser lo mejor de la banda sonora.

El ambiente sostenido y dulce para la relación entre Peter y Gwen se construye indefinido, con apuntes de teclado y cuerda, pero nada concreto. No obstante, la exigua aportación musical no impide que Zimmer y su panda de amigos (entre los que se cuentan el cantante Pharrell Williams y el guitarrista Johnny Marr) se lo pasen en grande utilizando las canciones como punto de partida motívico para ciertos pasajes o que hayan lanzado incluso dos ediciones discográficas para promocionar a bombo y platillo su inocua participación musical en esta inocua segunda secuela. Cosas de la repetición.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.