La banda sonora de “The Great Train Robbery” de Jerry Goldsmith es una joya irrepetible creada en un año de magia, posiblemente el mejor en toda la carrera profesional de su autor, pues del mismo datan “Capricorn One”, “The Swarm”, “The Boys from Brasil”, “Damien: Omen 2” y “Magic”, nada menos. Pero esta partitura es por méritos propios una gran obra porquesupone la esencia y la pureza del estilo del compositor californiano en todo su esplendor vitalista y enérgico. La partitura arranca de forma desbordante con su tema central en la pista “Main Titles”, de trepidante ritmo y pegadiza melodía (inspirada lejanamente en la Quinta Sinfonía de Prokofiev), sobre la que con pasmosa facilidad se ejecutan magistrales variaciones cómicas o amenazadores pasajes de acción. La capacidad de Goldsmith para sorprender con cada nuevo corte como en “Rotten Coat” con elaborada polifonía, el humor socarrón de “No Respectable Gentleman”, las virguerías engarzadas de “Bordello Raid”, la tensión de firma inconfundible en “Dead Willy” o la la emoción incontenible en sus “End Titles” quedan expuestos en todo su virtuosismo musical mientras la narración sonora acompaña milimétricamente a las imágenes a cada paso de un relato que hace de la mixtura genérica su gran baza (comedia, acción y suspense se mezclan con envidiable capacidad).

Las múltiples ediciones de esta banda sonora en formato discográfico comienzan con la particularmente extraña versión de la casa Memoir que unía en uno de esos extraños double features dos trabajos del autor originarios en vinilo, siendo el otro la igualmente formidable partitura de Goldsmith para el western de Blake Edwards “Wild Rovers”. Aquel disco contenía poco más de 27 minutos. Varèse lanzó con excelente remasterización y presentada en el sistema SACD la partitura con 36 minutos, seguida por la definitiva de Intrada, que recupera con 51 hasta el último minuto inédito respecto a las anteriores e incluso diversas versiones alternativas así como la programación original en un segundo disco, convirtiéndola en la definitiva a todas luces. La banda sonora de “The Great Train Robbery” de Jerry Goldsmith supone un ejemplo de vigorosidad a la hora de decorar con energía y buen gusto cualquier película de cualquier género.