La que fuese una de las voces más rompedoras y originales del panorama musical hollywoodiense durante los años 90 y buena parte de la década siguiente, alcanzó su paroxismo estilístico con el éxito popular de “American Beauty” y pese a no contarse entre sus mejores creaciones (imposible viniendo del autor de obras de la talla de “Little Women”, “The War”, “Scent of a Woman”, “Shawshank Redemption”, “Oscar & Lucinda” o “The Green Mile”), marcó a fuego la música audiovisual posterior a ella. Ningún músico moderno ha influenciado y modificado el sustrato sonoro de la producción internacional de bandas sonoras tanto como Thomas Newman. Es precisamente su voz inconfundible lo que ha ido perdiendo en frescura y sorpresa con el paso de los años, quedando su discurso terriblemente diluido por la abundante repetición del mismo en manos propias y ajenas.

En cualquier caso la banda sonora de “The Judge” de Thomas Newman evoca todos los registros esperables de una composición dramática suya actual, apelando al minimalismo expresivo, la contención emocional, los efectos acústicos e instrumentales, reverberaciones electrónicas, ritmos sintéticos de carácter opresivo y amenazante, atmósferas para cuerda salpicadas de notas de piano evocador o existencial, así como demás características de su personalidad sonora de sobra conocidas por el aficionado. Un motivo breve y vivaracho que se escucha en la pista “Indiana” hace las veces de fragmento vitalista, mientras abunda el lirismo impreciso y contemplativo durante el grueso de la partitura. Newman parece ahora incapaz de perfilar una buena melodía (quizás esto no sea solo responsabilidad suya, teniendo en cuenta que el cine comercial actual repele la idea melódica per se), cuanto antes se le caían de las manos, habiendo mutado y simplificado la esencia de su música en una esquelética radiografía de sí misma. La banda sonora de “The Judge” no ofende ni defrauda al seguidor de su trabajo (pues ya sabe que va a encontrar exactamente esto), pero a estas alturas de su carrera sabe más bien a poco.