Tras anunciarse la sustitución de Mario Grigorov para este proyecto y ocupar su lugar en la composición de la partitura original Hans Zimmer y Rupert Gregson Williams, finalmente la música viene firmada tan solo por el hermano de Harry, con la supervisión de Hans. El resultado evidencia que cada nuevo proyecto que intenta reanimar de forma modernizada, digitalizada y randerizada una historia clásica, tiende a difuminar hasta el infinito su espíritu original, aprovechando el nombre y popularidad del relato para ensamblar un producto diseñado desde reuniones de productores ejecutivos y rematado con test screenings a la carta. Como faceta final de envoltorio, la música juega un rol importante -en el mal sentido- dentro del aspecto artístico de la producción final de esta clase de películas: que acompañe superficialemente interfiriendo lo menos posible en la experiencia sensorial programada. Dicho y hecho, la banda sonora de “The Legend of Tarzan” de Rupert Gregson Williams deviene en un compendio inocuo y nada intrusivo de clichés sonoros contemporáneos.

El arranque con la pista “Opar” traslada al oyente a los terrenos de “The Lion King”, con voz étnica solista, para dar paso a la acción cíclica de “Batman Begins” y “The Dark Knight” (tres bandas sonoras de Hans Zimmer para que no haya errores ni desvíos en el camino) en pasajes como “Steamer and Butterfly”, “Stampede” o “Rom´s Plan”, que introducen un pequeño motivo heroico in crescendo para metales, siendo de las escasa aportaciones temáticas de la obra, que quedará desarrollado en “The Legend of Tarzan” como su versión más expansiva y en “Junle Shooting” como la más dramática. El conato romántico se presenta en “Tarzan & Jane”, más cercano al new age ambiental con teclados y efectos sintéticos de ecos a Thomas Newman, y se añade algo de percusión exótica a cortes como “Returning Home”, que apenas insuflan algo de color. Se cuela incluso algún pasaje de electrónica acentuada con las formas del James Newton Howard más actual en “Orphaned” y “On the Boat”, para caer en los tópicos de la acción percusiva de “Janes Escapes”, la cuerda intensa de “Kala´s Death”, la voz nostálgica de “Elephants in the Night” o la tenebrosa amenaza de “Diamonds”.

De este modo y uno tras otro, los lugares comunes de la superproducción sonora moderna se van sucediendo hasta convertir la banda sonora de “The Legend of Tarzan” de Rupert Gregson Williams en un recorrido sonoro tan predecible como lineal, haciendo del esfuerzo del músico un desganado brindis al sol.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.