“Por los clavos de Cristo… ¡Qué barbaridad!” que cantaba el gran Jaime Urrutia. El sello discográfico La-La-Land edita la edición expandida de “The Passion of the Christ”, partitura compuesta por John Debney para la adaptación cinematográfica que hace más de una década dirigió Mel Gibson sobre la pasión y muerte de Jesús. Estamos ante una edición espectacular que contiene toda la música escrita por Debney para esta poética recreación de los últimos días de Jesucristo. El sello La-La-Land continua con la encomiable labor de recuperación que años atrás empezaron sellos como FSM, Intrada o Varese CD Club Records, demostrando el gran momento por el que atraviesa la música cinematográfica en la actualidad.

“The Passion of the Christ” es el trabajo más polémico –levantó alguna que otra ampolla, Curia incluida- del director Mel Gibson (“The Man without a Face”, “Braveheart”, “Apocalypto”) que en esta ocasión no contó con la colaboración de su músico habitual, James Horner. El proyecto recayó en las manos de John Debney, músico “multiusos” que igual vale para un roto que para un descosido, quien aseguró que “trabajar en la película de Mel Gibson fue la tarea más difícil de mi vida… Luché constantemente contra Satanás quien estuvo en mi cuarto durante la realización de la película”. Alucinaciones a parte, huelga decir que Debney estuvo a la altura de las circunstancias escribiendo uno de los trabajos más inspirados de su extensa carrera, una sinfonía u oratorio –tiempo después tomó esta forma- que Debney ha sabido rentabilizar con el paso de los años. Después de esto su carrera regresó a la mediocridad donde permanece anclada desde hace bastante tiempo.

En “The passion of the Christ” firma una conmovedora partitura que deambula entre lo épico, lo lírico y lo étnico, tres ingredientes imprescindibles para que esta ensalada visual de proporciones épicas quede bien aderezada. En primer lugar Debney afronta la parte épica de la historia escribiendo un contundente y ritmico leitmotiv (“Crucifixion/Resurrection/Bearing the Cross”) que utiliza la percusión y los coros para describir el poder infinito de Dios, es su voz la que suena a través de esta dramática melodía y su poder el que retumba escondido bajo el ancestral tañido de las percusiones. La lírica, nostalgia de una época pasada, viene definida por la relación entre María y su hijo, idea que resuelve tejiendo una bellísima y delicada melodía (Mary goes to Jesus) anclada en los recuerdos de la infancia, momento que Gibson solventa con habilidad montando una de las escenas más emotivas de la película. Por último, la parte étnica, necesaria y justificada que el músico interpreta utilizando el duduk, la flauta y los cantos ancestrales, (“Song of Complaint/Peaceful but Primitive) voces pertenecientes a una tradición milenaria.

A tenor de lo expuesto se puede decir que “The Passion of the Christ” es hoy por hoy el trabajo más inspirado de cuantos a compuesto el señor Debney, un buen músico que tuvo y supo aprovechar la oportunidad más grande de su carrera.

Reseña de Antonio Pardo Larrosa.