Películas como “Klute” (1971), “Paralax View” (1974), o “Marathon Man” (1976) ratificaban la experiencia previa de Michael Small en films de temática policíaca, thrillers y la denuncia política, cuando fue llamado por el director Peter Hyams en 1983 para componer la banda sonora de “The Star Chamber”, que el músico solventó con un trabajo sobrio, elegante, directo y de soberbio subrayado psicológico, empleando para ello apenas 28 minutos de partitura original. Desde su inicio con la pieza “Main Title” se desarrolla el tema central, una melodía que recuerda en cierto modo una fanfarria noble y de halo idealista que refleja a la perfección las convicciones del personaje central (un joven juez involucrado en una sociedad secreta de ejecutores al margen de la ley), que se ven truncadas por el drama y la tensión gracias al fúnebre ostinato que abre el corte y que puntualmente aparecerá a lo largo de la composición en breves variaciones como las ejecutadas en “Andujar Trail”, la intensa y trágica “Another Little Boy” o la liberadora y americana (a lo John Williams) versión en final de “Star Chamber”.

Los fragmentos de suspense se resuelven con agresivas cuerda y viento, tanto en los crescendos de fuerte impacto sonoro como “Mook and Coombs”, como algún sugerente pasaje de ambigüedad tonal (“Lowes and Hardin”). También breves cortes como “Shafts of Light” introducen la atonalidad tan del gusto del compositor, preludiando a Howard Shore y su propio trabajo para “Black Widow”. Destacan pasajes que podrían ser auténticos libros de texto de la disciplina sobre cómo realizar música para un thriller, pues en ellos se aprecia hasta que punto Small consigue en fragmentos de apenas un minuto o menos duración crear todo el ambiente y la pulsión emocional necesaria del relato, ya sea por la violencia de la propuesta en “Hardin Kicks Coombs” o por el optimismo esperanzador de “Revision”. Además, el compositor elabora un trepidante pasaje de acción en “Warehouse Run”, un virtuoso ejercicio de poliritmia y atonalidad, un tema brutal y seco que hará las delicias de los amantes de la música de este género con Jerry Goldsmith y Bruce Broughton en el recuerdo, siendo precisamente estos compositores con los que Peter Hyams trabajaría en películas de similar género musical antes, (“Capricorn One”, 1978), y después, (“The Presidio”, 1988) .

La banda sonora de “The Star Chamber” de Michael Small supone un ejemplo más de la capacidad sintética, estética y conceptual de un músico con talento a la hora de reflejar con precisión quirúrgica las necesidades dramáticas y narrativas de la película a la que acompaña.