La banda sonora de “Undertow” de Philip Glass es un trabajo destacable en el que el músico aporta, como particular elemento colorista y curioso medio para captar la peculiaridad de la atmósfera de la cinta, el didgeridoo (instrumento australiano aplicado de forma un tanto arbitraria), además de recuperar esos inquietantes coros que tan buenos resultados le dieron en Candyman y que pueden recordar al Danny Elfman de los tiempos de “Razas de noche” como denotan los pasajes “Chris and the Model Airplane” o “Running Away”. El tema central, de filiación inconfundible, se desarrolla de forma cristalina en “The Kiss” y surge de la más absoluta sencillez explorando las posibilidades del mismo en poéticas y sugerentes variaciones como las que se aprecian en “The Junkyard”. También encontramos algún momento de acción poco convencional con percusiones tribales que propician un ambiente ancestral, salvaje, de gran fuerza dramática en “The Ending”. Como contrapunto surge un hermoso tema lírico en “Deel´s Song” que refleja su interesante concepción orquestal, que va desde el juego camerístico que ese mismo corte propone, a lo anárquico y politonal de “The Argument”.

Otros fragmentos resultan más lineales e insípidos, sin progresión emocional destacable como “The Chase” o “The Family”, pero que en cualquier caso no hacen sino plantear las usuales ideas del autor. Editada escuetamente por la propia casa discográfica del compositor, Orange Mountain, con una duración apropiada y gran nitidez acústica, el resultado es una estimulante propuesta que fluye sin estridencias, acabando por arrastrar al oyente aventurado a un recorrido tan poco común como arriesgado. En resumen la banda sonora de “Undertow” de Philip Glass es una composición ligeramente diferente respecto al grueso de su obra cinematográfica; densa, opaca por momentos, onírica en otros, muy interesante en su conjunto, pero sobre la que hay que advertir lo limitado de su abanico temático y la dificultad de su comprensión como banda sonora convencional -como casi cualquier otra de su creador en este sentido- por lo que solo convencerá por completo a los que gusten de su particular estilo trufado de pequeñas digresiones estéticas en esta ocasión.

Reseña de Ignacio Garrido Muñoz.